El gran bonete de la ACAG

La ACAG recibe dinero. ¿Yo señor? No señor. Pues entonces, ¿quien recibe? La ACAG.

 

Hay que reconocer que la ACAG es coherente en su inchoerencia. Cualquier cosa es motivo para su enojo. Ahora el canciller Uruguayo afirmo que la ACAG recibe dinero de la municipalidad de Gualeguaychú. Inmediatamente salieron, indignados, a desmentirlo.

Vemos el dialogo reproducido por el diario la nación:

 

-El canciller Gargano afirmó que la asamblea recibe dinero para cortar las rutas... -comenzó preguntando LA NACION.

-Es mentira, absoluta mentira -devolvió el asambleísta Bargas. Y sin que mediara otra pregunta, el integrante del colectivo ambiental de Gualeguaychú aceptó que se había recibido un subsidio del gobierno de Entre Ríos. "Lo que tenemos, y no hay ningún problema en decirlo, es un subsidio de la provincia", afirmó Bargas, para desmentir luego: "Niego en forma terminante que la Municipalidad de Gualeguaychú esté dando dinero a la Asamblea Ambiental".

 

Luego continua informando:

 

Así se refirió a los fondos que el gobernador Jorge Busti entregó en nombre del estado entrerriano, que consistió en una suma de $ 100.000, pagadera en cinco cuotas de $ 20.000, según se supo a principios de este mes.

 

La desmentida se reduce a "no recibimos de la municipalidad sino tenemos un subsidio de la provincia".

Ah!!! bueno!!! que malo el canciller uruguayo decir que reciben de la municipalidad cuando en realidad reciben de la provincia.

No se si son nabos o estan haciendo un postgrado ¿que clase de desmentida es esa?

 

Lo que da para pensar es que el gobierno de Entre Ríos subsidia una actividad ilegal(corte de rutas) con el dinero de todos los entrerrianos.


 

Hipocresía: Argentina recomienda ECF para sus plantas

Un artículo del periodista Pepe Eliaschev analiza el diferendo entre Argentina y Uruguay por la planta productora de pasta de celulosa de Botnia. A pesar de que en general no coincido con muchas posturas de dicho periodista tengo que decir que el articulo es impecable. Lo transcribo a continuación:

 

Hipocresía

Argentina vs.Uruguay es un caso ejemplar de divorcio entre retórica y realidad. El Gobierno, que denunció como “contaminante” el sistema de blanqueado de pulpa de celulosa libre de cloro elemental.

Por Pepe Eliaschev | 25.11.2007 | 02:28
Argentina vs.Uruguay es un caso ejemplar de divorcio entre retórica y realidad. El Gobierno, que denunció como “contaminante” el sistema de blanqueado de pulpa de celulosa libre de cloro elemental (ECF, sus siglas en inglés), lo adoptó como “mejor tecnología disponible”. Más grave todavía: la Argentina acepta este modelo tecnológico-industrial como un “compromiso” con los industriales privados del ramo, a diferencia del Uruguay, que promulgó una ley en su parlamento. Episodio ciento por ciento argentino: llenarse la boca de angelicales propósitos, pero actuar en el sentido contrario.
La oblicua y sospechada multinacional Greenpeace denunció que Botnia usaría para el blanqueado de su producto una tecnología ponzoñosa, prohibida en Europa. Demandó que se usara una “única tecnología limpia”, la Totalmente Libre de Cloro (TFC, en inglés). Se empecinaron por años en negar que la tecnología de la combatida pastera en Uruguay, llamada Kraft Light (Libre de Cloro), es considerada por la Unión Europea dentro de las mejores disponibles.
Hasta hubo activistas “ambientalistas” que aceptaron que el método ECF era tan reconocido como el TFC, pero premiaban a la segunda. Así fue por años: estos activistas reiteraron que las fábricas productoras de pasta de celulosa en Uruguay deberían renunciar al método ECF y adoptar el TFC.
Kirchner dispuso finalmente lo contrario. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable dirigida por Romina Picolotti puso en vigor el Plan de Reconversión de la Industria de Celulosa y Papel (conocido como PRI-CePa) en diciembre de 2006. Lenguaje contundente: “Las pautas que se detallan en este documento están basadas en las Mejores Técnicas Disponibles en la industria de pulpa y papel establecidas por la Unión Europea”.
La Argentina, con un gobierno arrastrado y condicionado por los grupos enardecidos de Gualeguaychú, se empeña en negar la realidad y, ahora que Botnia ya se halla en producción, intentará manipular un ”monitoreo” falso.
Los elementos de referencia son evidentes, empezando por un hecho sugestivo: ¿Por qué en este anunciado monitoreo argentino a Botnia no participa el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el organismo adecuado, que preside el ingeniero Enrique Martínez? Hay quienes aseguran que Martínez fue vetado por la Casa Rosada porque su diagnóstico y recomendaciones van en contra de las posturas oficiales.
En Gualeguaychú se anunció que el monitoreo del río Uruguay servirá “para establecer que la pastera Botnia contamina el medio ambiente y de esta forma reforzar el reclamo ante la Corte Internacional de La Haya”. Fueron más explícitos aún: buscan “recolectar datos para mostrar una acción contaminante de la planta”. Método curioso: aseguran que la contaminación existe, pero necesitan encontrarle razones a tal afirmación, mirada anticientífica y política.
En Uruguay, a los ofuscados miembros de la asamblea de Gualeguaychú los llaman “cientiqueteros”: no se esfuerzan por conocer la verdad, sino por darle sustento a una postura previa, tomada como válida. Pero el problema no es la gente de Gualeguaychú: el plan es comandado por Picolotti, cuya credibilidad es casi inexistente.
Los uruguayos monitorean la llamada “línea de base del río Uruguay” desde abril de 2005, haciendo lo que recién ahora encaró la Argentina. Hay también seguimiento continuo de la concentración de gases en el aire de junio de 2006 a junio de 2007. Son hallazgos publicados, auditados y con validez internacional.
Se afirma en Uruguay, con razonabilidad, que los datos que recoja la Argentina no pueden diferir mucho porque, si así fuera, y sin autoridad internacional legitimante, se precipitaría el desprestigio internacional sobre quienes difundan otros datos. En otras palabras, el monitoreo argentino de la calidad del ambiente en torno de la planta de Botnia pretende medir lo que ya está medido, auditado y publicado.
Para un control industrial fehaciente conviene considerar dos asuntos: emisiones de la industria celulósica (comparadas con criterios admitidos en determinada región) y calidad del medio en torno del emprendimiento. Es preciso conocer esta calidad antes de que una planta se inaugure, para verificar si hay variaciones y si se pueden atribuir a ella. Se trata de comparar datos nuevos con los históricos que configuran la llamada “línea de base”, estado del ambiente previo al funcionamiento de la industria a controlar.
Si lo que hacemos los humanos impacta en el ambiente, es razonable determinar hasta dónde admitimos cambiar las condiciones originales. Pero si la Argentina carece de la facultad de medir los vertidos de la industria dado que ésta se encuentra en Uruguay (un país soberano) y no disponemos de una línea de base continua respecto de la cual comparar datos recolectados del ambiente (producto de que nuestro país resolvió unilateralmente suspender dichas tareas, alucinando con que estaríamos blanqueando a los “genocidas” uruguayos), ¿qué puede monitorear la Argentina?
La prensa argentina ha sido casi invariablemente chauvinista y ha cubierto con un nacionalismo patético el conflicto, sin encarar una tarea seria y minuciosa, sino tratando de que la posición local prevalezca, al margen de que sea compatible con los hechos de la realidad. Un diario porteño muy ligado a la Casa Rosada y de casi nula circulación, aseguró que “el objetivo del plan (de monitoreo de la calidad del río Uruguay) (…) es lograr que el centro de la estrategia gubernamental ante el conflicto de aquí en más es poder recolectar datos para mostrar una acción contaminante de la planta”. O sea, ninguna ciencia, pura política.
Medios periodísticos argentinos aseguran que antes de Botnia, el agua del río Uruguay “estaba limpia”, con lo cual contradicen informes científicos que, por ejemplo, revelan alta concentración de fósforo y problemas con las algas, ratificando denuncias de los propios vecinos sobre contaminación de Ñandubaysal por aguas servidas de Gualeguaychú y efluentes del Parque Industrial.
¿No sigue dando aún vueltas por el mundo el bochorno de la foto trucada, mostrando una planta de Botnia gigantesca sobre Ñandubaysal, presentada ante el Banco Mundial para impedir la financiación del proyecto? Era un truco elemental. Un asambleísta, Martín Alazard, no anduvo con vueltas: usarán, dijo, “todo el rigor científico”, pero, “buscando todo lo que ratifique nuestra lucha”.
La realidad no es indulgente con la Argentina: de las 10.000 plantas de celulosa en el mundo, una minoría aplica los nuevos procesos obligatorios a partir de este año: son las de Europa y la de Botnia en Uruguay. No en suelo argentino, donde se sigue blanqueando con cloro elemental. Los “ambientalistas” terminan siendo piqueteros subsidiados por el gobierno provincial, apañados por la Rosada.
Cristina Kirchner tal vez tenga ganas de adoptar un nuevo punto de partida. ¿Podrá? Será arduo: en Gualeguaychú hay terror paranoico, crecido gracias al oportunismo político del poder y a la mediocridad de la prensa. La cuestión no puede perdurar mucho más, pese a ser, sin embargo, un conflicto gravísimo con una primordial responsabilidad argentina.

Algunos Datos

Recibí por medio del boletín del ICI un muy interesante artículo de Tribuna de Periodistas titulado;
Botnia y la verdad que los medios no se atreven a contar
A continuación algunas partes destacables del mismo:
Una historia falaz de acusaciones cruzadas, violencia injustificada, desconocimiento general y prejuicios varios. No es la trama de una película de suspenso, sino los ingredientes de un culebrón que promete llevar a una escalada sin precedentes a dos países que han sido históricamente hermanos. Todo se inició por la instalación de dos plantas de celulosa en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, en el margen oriental del Río Uruguay y el consecuente desagrado de un grupo de vecinos de la ciudad de Gualeguaychú, preocupados por una posible contaminación.
Como se ha visto a través de los medios de comunicación, este conflicto ha ido aumentando a lo largo de los meses hasta llegar a límites intolerables. Ayudó a que esto sucediera la negativa a dialogar por parte de los asambleístas de Gualeguaychú, la incapacidad de "escuchar" por parte de ciertos referentes políticos, los prejuicios públicos a la hora de opinar sobre algo que se desconoce y la desinformación que han aportado algunos medios de prensa.En el presente artículo se analizarán las principales afirmaciones en relación a la eventual contaminación de las mencionadas pasteras -especialmente Botnia- y se contrastarán con la realidad y la información científico-académica recopilada.
Mitos y realidades
Desde el comienzo de este conflicto, hubo media docena de afirmaciones hechas por diversos actores que jamás se han detenido a pensar la realidad de sus propios dichos. Veámoslos uno por uno. Se dijo que:
Las pasteras se instalan en Sudamérica porque no aplican los parámetros que rigen en Europa.
Antes que nada, hay que comentar que en Finlandia hay 46 plantas de papel, 19 plantas de celulosa, 70 aserraderos y 22 plantas de tableros. Dicho esto, hay que mencionar que la importación de productos a Europa requiere de un certificado de "cuidado y prevención del medio ambiente", el cual se otorga sólo después de superar una serie de etapas más que rigurosas.

Peligrará la vida de la gente de Gualeguaychú.
El 12 de junio de 2006, expertos de la Academia Nacional de Ingeniería ofrecieron al presidente Kirchner analizar la posibilidad de que las pasteras uruguayas pudieran contaminar, estudio que realizaron pocos meses más tarde. Luego del análisis de rigor, el mencionado organismo emitió un documento donde aseguró tajantemente que "las plantas no contaminan".

Entre otras cosas, la Academia de Ingeniería aseguró:
"Los parámetros ambientales que resultarán de la operación de las plantas de pulpa están dentro de los límites terminantes de los estándares internacionales aplicables. Por lo tanto, no son esperables efectos nocivos en salud o biodiversidad, y ninguna contaminación afectará las costas o el territorio de Argentina".

Bastante tiempo antes de esta afirmación, el 10 de noviembre de 2006, el diario Infobae hizo públicos los comentarios de expertos argentinos en el mismo tema:
"Investigadores universitarios explican que los estándares exigidos por la comunidad internacional en la actualidad, no permite márgenes para emitir efluentes con altos porcentajes de cloro como se plantea con las empresas de Fray Bentos. (...) El presidente del prestigioso Instituto de Tecnología Industrial de la Argentina (INTI), Enrique Martínez, sostiene que 'las nuevas tecnologías, como las que se implementarán en Fray Bentos, hacen que las plantas de celulosa no contaminen con cloro o que el que emite sea despreciable'.
(...) Mario Feliz, docente investigador de la Universidad de La Plata también descarta un problema de magnitud en la instalación de las plantas frente a la ciudad argentina de Gualeguaychú. El científico critica la 'forma en la que se enfrentó el conflicto' y dice que 'analizamos el mundo real desde el 'ideísmo' de la filosofía adquirida en la humedad del café'".
Por otro lado, pocos saben que el gobierno uruguayo ha instalado una red de "laboratorios ambientales" compuesta por 35 centros de análisis que controlarán en tiempo real las mediciones de tierra, aire y agua de la planta de Botnia y que cuenta con la incorporación de un equipo canadiense que calibrará todas las máquinas utilizadas para asegurar que las mediciones sean certeras.
El hecho de haber seleccionado un laboratorio perteneciente al país del norte de América para efectuar los controles de equipos ha respondido a la necesidad de demostrar el alto grado de objetividad de los resultados obtenidos. En este caso Canadá actuará como actor independiente de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay y otros sectores.

Las plantas afectarán al turismo.
Tomando como ejemplo lo sucedido en Finlandia, de donde proviene Botnia, esta afirmación es infundamentada. Allí, el turismo no sólo no ha decrecido a pesar de la instalación de las pasteras, sino que se incrementa al pasar de los años.
El 20 de mayo de 2006 diario La Nación dio cuenta de "cómo es la vida junto a la mayor papelera del mundo". Un periodista de ese medio viajó a la ciudad finlandesa de Rauma y debió admitir: "el turismo interno alcanza a matizar un poco la monotonía de este pueblo pintoresco que da al mar Báltico. Los visitantes llegan en verano, casi exclusivamente, cuando el municipio organiza algunos festivales culturales. (...) Para su cultura y esparcimiento recibe una ayuda mínima de las empresas fuertes de la zona, como en este caso Botnia y UPM, firma que instaló aquí la papelera más grande del mundo".

La planta afectará la apicultura, la agricultura y la pesca.
Esto no ha sucedido en la periferia de ninguna de las pasteras ubicadas en Finlandia. Por caso, en Lappi, a 15 km de la planta de Botnia en Rauma, existe un apicultor que exporta a más de 10 países de la Unión Europea.

Será el polo pastero más grande del mundo.
El dato fue "deslizado" por diario Clarín en el año 2005 y prendió fuertemente en la sociedad a pesar de ser falaz. Existen en todo el mundo 4961 plantas de celulosa y Botnia está lejos de ser la más importante.

Botnia no brinda información.
Se realizaron 20 foros públicos para informar acerca de los avances de las pasteras, el primero de ellos fue en diciembre de 2003, con 250 asistentes. Esos encuentros fueron publicitados en diversos medios de información.No obstante intentar hacer público los avances de la construcción de su planta, Botnia ha sufrido la censura de algunos medios de Entre Ríos.

Diario La República 10-05-2007
Como hemos visto, la realidad de lo que sucede en torno a las pasteras uruguayas es totalmente diferente a lo que aseguran los asambleístas entrerrianos y lo que reflejan algunos medios interesados.

El gobernador echa com(busti)ble
Existe en esta disputa un inevitable condimento político, principal responsable de que el conflicto haya llegado a los niveles en los que se encuentra. Por un lado, ha existido la directa intervención por parte del Gobierno nacional a efectos de lograr "politizar" el tema en vista a las elecciones de octubre de 2005. Es obvio que la estrategia ha sido más que útil por la adhesión que se logró en esos días. "El problema vino después, cuando Kirchner se quiso 'despegar' de los asambleístas y no pudo. Por eso, hasta el día de hoy lo tratan de traidor", aseguró a este periódico una fuente oficial a principios de 2007. El dato es real y tomó cuerpo el pasado 30 de septiembre cuando el primer mandatario aseguró que no había "nada más que hacer, la planta está ahí, y hay que esperar a La Haya". Inmediatamente, los manifestantes reaccionaron duramente contra Kirchner y este tuvo que desmentir sus propios dichos.

Otro de los culpables políticos de este intríngulis es el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, quien utilizó a los asambleístas para sus propios proyectos y luego les soltó la mano. El mandatario provincial llegó a sostener económicamente a los activistas y dejó de hacerlo cuando ya no le convino su respaldo.No es el primer gesto de hipocresía de Busti: en el año 1991 firmó un decreto que otorgaba incentivos especiales a ciertas industrias, como las celulosas. Fuentes en estricto off the record han asegurado oportunamente que el único motivo por el cual nunca se construyó una planta de celulosa en Entre Ríos fue la elevada coima solicitada por funcionarios de esa provincia. La posible instalación de una pastera en esa provincia ha sido tan real como la noticia aparecida en el diario El Heraldo de Entre Ríos, el 16 de noviembre de 1988, que dio cuenta de ello, mal que le pese a Busti. El artículo, que aún puede conseguirse en hemerotecas, es más que elocuente: "Buenas noticias: se instala en la costa del río Uruguay fábrica de celulosa, que empleará a 1.000 personas".

Por otro lado
Es necesario destacar que Uruguay, antes de que las pasteras comenzaran a operar, hizo los trámites pertinentes ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), como exige el protocolo. El vecino país cumplió en los aspectos formales dando toda la información correspondiente a través de su delegación y la Argentina estuvo permanentemente informada de las distintas etapas que iba cumpliendo Ence, no sólo para la instalación de su planta de celulosa sino para la construcción de su puerto privado. Hay, por caso, dos documentos importantísimos que dan cuenta de ello. Uno pertenece a Alberto Fernández, quien afirmó que se ha llegado a un acuerdo con Uruguay en todos los temas vinculantes a la preservación del río Uruguay y a las plantas de celulosa Ence y Botnia. El otro es un documento que Uruguay presentó hace poco en La Haya: se trata de un acta de entendimiento que el 15 de mayo del 2002 se firmó en Paysandú entre la delegación argentina y uruguaya en la sede de la CARU, en donde se establecía la satisfacción de la delegación argentina por las explicaciones que daba Uruguay, de la calidad de la inversión que se hacía, de que la misma no perjudicaba las aguas, que no perjudicaba el medio ambiente y que, por tanto, no había ninguna razón para oponerse. Mal que le pese al gobierno argentino, nadie resiste el archivo. Lo que se escribió con la mano no puede borrarse con el codo.

Concluyendo
Como si no fuera suficiente la elocuencia de lo descrito en el presente artículo, existen sendos testimonios que dan aún más claridad al trasfondo de la cuestión. Son entrevistas realizadas a dos referentes de primer nivel a la hora de opinar sobre contaminación y pasteras.
El primero de ellos pertenece al director ejecutivo de Greenpeace para el Cono Sur, Martín Prieto y fue publicado por La Nación el 16 de mayo de 2006. Allí, Prieto aseguró que:
"Finlandia es un país que tiene un desempeño ambiental notablemente mejor que la Argentina. (...) El gobierno de Kirchner nunca tuvo agenda ambiental, nunca formó parte de sus prioridades. La cuestión ambiental termina ingresando en la agenda del Presidente por presión de la asamblea de Gualeguaychú.
(... ) el Gobierno tiene un doble discurso. Tiene un discurso hacia Uruguay, al reclamarle reglas estrictas en términos de inversiones con impacto ambiental, pero tiene una actitud absolutamente indolente a la hora de controlar a las empresas que contaminan en la Argentina, en particular la industria papelera. Buena parte de las plantas papeleras en la Argentina todavía blanquean la pasta con cloro elemental, que es lo que genera un efluente terriblemente venenoso. Es una tecnología más antigua e infinitamente más contaminante".
El segundo testimonio pertenece a Héctor Rubio, fundador de la Asamblea de Gualeguaychú, quien luego de visitar Botnia debió admitir que no contamina. La entrevista fue publicada por diario Perfil el día 19 de noviembre de 2006 y allí Rubio reconoció públicamente que abandonó "la cruzada contra las papeleras de Uruguay después de aceptar una invitación de Botnia para conocer su pastera en Finlandia".
Antes de opinar sobre el tema que sea, hay que estar informado acerca de todas las aristas que este encierra. Analizar un hecho basándose solamente en lo que dicen algunos medios o la poca información que circula, es realmente irresponsable.
Es lo que ha sucedido con el conflicto de las pasteras, el cual ha escalado niveles de confrontación inéditos gracias a la falta de rigor periodístico de algunos grupos informativos interesados.
No es un hecho menor, ya que la irresponsabilidad de unos pocos ha llevado a un enfrentamiento innecesario y casi irreversible.

Podría agregar al periodista de Canal 13 Ignacio Otero, que afirmo 'si hay olor contamina, salvo que un técnico serio diga lo contrario'.  Yo pediría que él fuera serio y se informe antes de hablar. Aunque claro, le queda mas políticamente correcto estar en contra y poner cara de preocupado. Los técnicos serios ya hablarón, el olor al inicio de las operaciones es normal y estaba previsto en todos los informes, como así también en momentos de detención y puesta en marcha. Olor que es imposible practicamente que llegue a Gualeguaychú a 40 km de la planta. Y efectivamente NO hay contaminación. Otero: sos un nabo.

¿Que tal? Mucho de lo que venimos diciendo en este blog desde sus comienzos. La bola de nieve alimentada por la ignorancia y fogoneada por los periodistas "serios" creción a niveles insostenibles. La realidad mientras tanto transcurre por otro lado.

Hablo el Presidente

El diario La República reproduce un reportaje al presidente Uruguayo con respecto a lo acontecido en la cumbre de Chile y la inauguración de Botnia
Para que quede claro reproduciremos algunos de sus dichos mas interesantes al respecto, lejos dela sobervia e hipocresía con que se manejo el gobierno de Kirchner en este caso:


La decisión de habilitar en la noche del jueves el funcionamiento de Botnia es la culminación de un proceso que tuvo varios componentes. En primer lugar, hay que aclarar que Botnia cumplió con todos los requisitos contemplados en nuestra legislación y por eso está habilitada y, cómo es público, fue postergada su habilitación para facilitar el diálogo.
El 1º de noviembre recibí en Los Angeles una llamada del canciller español, Miguel Angel Moratinos, pidiéndome que postergara la habilitación de Botnia. En esa llamada Moratinos me propone que en el marco de la Cumbre Iberoamericana realicemos en Chile una reunión de un equipo de técnicos para avanzar y buscar salidas. Inmediatamente le respondemos que aceptamos la propuesta y postergamos la habilitación de la planta, como un nuevo gesto de buena voluntad. En cumplimiento de este compromiso, el lunes llegaron a Chile el secretario general de la Cancillería, José Luis Cancela, y la directora nacional de Medioambiente, Alicia Torres. Los dos llegaron al mediodía. La delegación argentina no llegó, recién arribó un técnico y no los dos comprometidos, y en la tardecita. Además, extrañamente, llegó con la instrucción de no reunirse.
Al otro día, el martes llegó otro técnico, pero reiteran que no tenían la disposición de reunirse.
El canciller Moratinos ante esta situación propone que se realice una reunión de cancilleres. En consulta con el canciller Reinaldo Gargano, manifestamos que no nos parecía claro el propósito de reunir los cancilleres, sobre todo pensando en avanzar, si no se había podido avanzar en el plano técnico. Así lo manifestamos, pero expresamos que nuestra disposición era ayudar al diálogo.
Finalmente, tras intensas gestiones del facilitador Yáñez Barnuevo, se concreta una reunión de los técnicos, pero no se alcanza ningún avance.
España insiste en una reunión con los cancilleres y accedemos, pero allí tampoco hay resultados positivos.
Se propone una reunión de los dos presidentes con el Rey de España, a la que también se opone Argentina. (N. de R. El mismo día, trasciende que el presidente Kirchner expresa su apoyo a una delegación de ambientalistas de Gualeguaychú que llegó a Santiago de Chile).
Ante esa situación, toda esa situación, la negativa a la reunión de los equipos técnicos durante varios días, la negativa argentina a una reunión de los dos presidentes en conjunto con el Rey de España, la falta de avances en la reunión de los cancilleres, es que entendemos
que no había razón para mantener la postergación del permiso a Botnia.


Preguntado por el encuentro “tenso” en un pasillo, responde:
--Bueno, no conozco lo que estén diciendo los medios argentinos. Efectivamente hoy (por ayer) cuando me dirigía a reunirme con el Rey, en uno de los pasillos me encontré con el presidente Kirchner. El encuentro fue muy fugaz, no duró más de 20 segundos. Kirchner me dijo que "lo de anoche´´ había estado mal y yo le respondí que lo que estaba mal era el corte de los puentes y que no se hacía nada al respecto; luego cada uno siguió su camino. No hubo más que eso.

No hay doble discurso, simplemente el proceder de un gobierno soberano.

 

Taiana y su razonamiento:

 

La cancillería argentina aduce que la inaguración de Botnia es una nueva violación y que va en contra de lo dictaminado en La Haya de no aumentar el conflicto.

Vamos por partes, para hablar de "nueva" debería primero probar una anterior violación, cosa que por ahora no pudo. Estamos a la espera del fallo de La Haya.

Argentina solicito una medida cautelar que impida la construcción de la planta de celulosa aduciendo que contaminaría el medio ambiente. Perdió por goleada. No pudo demostrar esa supuesta contaminación y Uruguay puede seguir construyendo la planta.

La inaguración de la misma es simplemente una continuación de lo anterior, no es nada nuevo, es la consecuencia lógica de finalizar la construcción. Si la CIJ hubiera querido que eso no ocurriera hubiera aceptado el reclamo argentino (cosa que no hizo).

 

O sea no hay nada que haya hecho Uruguay que vaya en contra del fallo de La Haya. La Haya autorizo la construcción de la planta desistimando el reclamo argentino.

Ahora falta el fallo sobre la supuesta violación del tratado del Río Uruguay. Cual  será el resultado, presumiblemente a favor de Uruguay, pero en todo caso de ninguna manera la CIJ va a impedir el funcionamiento de Botnia, eso es mas que claro.

 

 

Palabras del Presidente Uruguayo

El diario La República reproduce un reportaje al presidente Uruguayo con respecto a lo acontecido en la cumbre de Chile y la inauguración de Botnia
Para que quede claro reproduciremos algunos de sus dichos mas interesantes al respecto, lejos dela sobervia e hipocresía con que se manejo el gobierno de Kirchner en este caso:


La decisión de habilitar en la noche del jueves el funcionamiento de Botnia es la culminación de un proceso que tuvo varios componentes. En primer lugar, hay que aclarar que Botnia cumplió con todos los requisitos contemplados en nuestra legislación y por eso está habilitada y, cómo es público, fue postergada su habilitación para facilitar el diálogo.
El 1º de noviembre recibí en Los Angeles una llamada del canciller español, Miguel Angel Moratinos, pidiéndome que postergara la habilitación de Botnia. En esa llamada Moratinos me propone que en el marco de la Cumbre Iberoamericana realicemos en Chile una reunión de un equipo de técnicos para avanzar y buscar salidas. Inmediatamente le respondemos que aceptamos la propuesta y postergamos la habilitación de la planta, como un nuevo gesto de buena voluntad. En cumplimiento de este compromiso, el lunes llegaron a Chile el secretario general de la Cancillería, José Luis Cancela, y la directora nacional de Medioambiente, Alicia Torres. Los dos llegaron al mediodía. La delegación argentina no llegó, recién arribó un técnico y no los dos comprometidos, y en la tardecita. Además, extrañamente, llegó con la instrucción de no reunirse.
Al otro día, el martes llegó otro técnico, pero reiteran que no tenían la disposición de reunirse.
El canciller Moratinos ante esta situación propone que se realice una reunión de cancilleres. En consulta con el canciller Reinaldo Gargano, manifestamos que no nos parecía claro el propósito de reunir los cancilleres, sobre todo pensando en avanzar, si no se había podido avanzar en el plano técnico. Así lo manifestamos, pero expresamos que nuestra disposición era ayudar al diálogo.
Finalmente, tras intensas gestiones del facilitador Yáñez Barnuevo, se concreta una reunión de los técnicos, pero no se alcanza ningún avance.
España insiste en una reunión con los cancilleres y accedemos, pero allí tampoco hay resultados positivos.
Se propone una reunión de los dos presidentes con el Rey de España, a la que también se opone Argentina. (N. de R. El mismo día, trasciende que el presidente Kirchner expresa su apoyo a una delegación de ambientalistas de Gualeguaychú que llegó a Santiago de Chile).
Ante esa situación, toda esa situación, la negativa a la reunión de los equipos técnicos durante varios días, la negativa argentina a una reunión de los dos presidentes en conjunto con el Rey de España, la falta de avances en la reunión de los cancilleres, es que entendemos
que no había razón para mantener la postergación del permiso a Botnia.


Preguntado por el encuentro “tenso” en un pasillo, responde:
--Bueno, no conozco lo que estén diciendo los medios argentinos. Efectivamente hoy (por ayer) cuando me dirigía a reunirme con el Rey, en uno de los pasillos me encontré con el presidente Kirchner. El encuentro fue muy fugaz, no duró más de 20 segundos. Kirchner me dijo que "lo de anoche´´ había estado mal y yo le respondí que lo que estaba mal era el corte de los puentes y que no se hacía nada al respecto; luego cada uno siguió su camino. No hubo más que eso.

No hay doble discurso, simplemente el proceder de un gobierno soberano.

 

Taiana y su razonamiento:

 

La cancillería argentina aduce que la inaguración de Botnia es una nueva violación y que va en contra de lo dictaminado en La Haya de no aumentar el conflicto.

Vamos por partes, para hablar de "nueva" debería primero probar una anterior violación, cosa que por ahora no pudo. Estamos a la espera del fallo de La Haya.

Argentina solicito una medida cautelar que impida la construcción de la planta de celulosa aduciendo que contaminaría el medio ambiente. Perdió por goleada. No pudo demostrar esa supuesta contaminación y Uruguay puede seguir construyendo la planta.

La inaguración de la misma es simplemente una continuación de lo anterior, no es nada nuevo, es la consecuencia lógica de finalizar la construcción. Si la CIJ hubiera querido que eso no ocurriera hubiera aceptado el reclamo argentino (cosa que no hizo).

 

O sea no hay nada que haya hecho Uruguay que vaya en contra del fallo de La Haya. La Haya autorizo la construcción de la planta desistimando el reclamo argentino.

Ahora falta el fallo sobre la supuesta violación del tratado del Río Uruguay. Cual  será el resultado, presumiblemente a favor de Uruguay, pero en todo caso de ninguna manera la CIJ va a impedir el funcionamiento de Botnia, eso es mas que claro.

 


BOTNIA EN FUNCIONAMIENTO

Tal cual veniamos anunciando en este blog, la puesta en marcha de la pastera Botnia es un hecho.
También es un hecho que la realidad es mas tozuda que las fantasías de los asambleistas.
Cumbre en Chile, Kirchner se reune en la calle con los asambleistas. Dice que sigue la "causa nacional". Y luego se enoja porque el gobierno Uruguayo autoriza la puesta en marcha de la planta.
Cristina ya lo había dicho: la planta funcionará.
Evidentemente la coherencia no es lo que caracterizo al gobierno argentino en las negociaciones.

Uruguay no tiene que pedir permiso a nadie. Ya somos bastante tolerantes y ofrecimos el monitoreo conjunto (cosa inedita) y la garantía de que si contamina se cierra. Argentina no hizo ningún gesto, nada, ni uno solo. Los cores siguen y siguen sin que el gobierno moviera un dedo. Mientras en otros lugares los corren a palos a los de la ACAG los dejan en su locura. Bueno señores a llorar a la Iglesia.
Algunos datos del comunicado de Botnia:

"Con una inversión de 1,200 millones de dólares la planta de producción de celulosa en Fray Bentos es la sexta planta de Botnia y la primera fuera de Finlandia. Tendrá una capacidad total de producción anual de un millón de toneladas de celulosa que serán exportadas a los mercado europeos y asiáticos principalmente.

La fábrica contará con una de las plantas de recuperación y tratamiento de efluentes más modernas y eficientes, que no sólo tratará sus propios efluentes, sino que se ha comprometido a tratar también aquellos de la cuidad de Fray Bentos.

La planta reutilizará, reciclará y optimizará el uso de materias primas durante todo el proceso. Incluso generará su propia energía de fuente renovable con un excedente que podría eventualmente volcarse a la red pública."


Ahora SI

 

La DINAMA analizo todos los informes, pidió correcciones, se cumplieron y ahora la planta de producción de pasta de celulosa mas avanzada del mundo comenzará en breve  a trabajar.

¿Que diran los fanáticos de la ACAG? Nada serio seguro, mas grititos histericos de nenes caprichosos, hasta que mamá Cristina los mande a mudar.

 

La primera voz sensata del gobierno Argentino viene de boca de la presidenta electa, afirmo que Botnia está alli y que si no contamina (como obviamente ya sabe) las protestas no tendrán razón de ser.

 

Claro que en realidad ahora mismo no tienen razón de ser, no sólo porque no esta funcionando aún la planta sino porque todos los estudios serios demuestran que es posible la convivencia sana entre la planta de producción de celulosa y un ambiente protejido.

 

La única demora actual para comenzar la producción proviene de la actitu razonable y madura del gobierno frenteamplista de esperar (a pedido del facilitador español) a la cumbre de chile.

 

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Si a la instalación de las plantas

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