El grado de locura de los asambleístas de Gualeguaychú llega a niveles insostenibles. Para peor apañados por funcionarios del gobierno. A raíz del anecdotico accidente producido en Botnia (accidente que no tuvo ninguna consecuencia importante) la cancillería argentina pidió en forma de protesta seguridades a Uruguay. Es como pedir seguridades para el uso de cuchillos en las casas particulares, el accidente se produjo en territorio Uruguayao y con ninguna consecuencia posible para territorio Argentino. Ninguna consecuncia mas allá de los inventos y los gritos deseperados de los asambleístas. A continuación reproduzco un editoria del diario ultimas noticias bastante acertado y luego un reportaje realizado por el ICI al Dr. Ventura.
No se debe ofrendar pretextos para la irracionalidad piquetera
Nuestra opinión
Fue nada más que un viento fuerte, que trasladó partículas de un material irritante fuera de la zona de seguridad en la que era manipulado. Pero dio lugar al malestar de una docena de obreros, ya plenamente recuperados. Se trataría de una mera anécdota de no haber ocurrido en la planta de Botnia, hecho que puede proyectar esta gélida ráfaga litoraleña hasta el verano de La Haya. Y hasta los titulares de toda la prensa argentina, especialmente si así se distrae a la gente mientras aparecen bolsas y maletines llenos de dinero en vísperas del acto electoral.
Ráfagas de viento intensas fueron la causa de que un polvo con algún grado de toxicidad volara fuera de los límites de una zona segura, provocando malestares pasajeros en una docena de trabajadores de la empresa Botnia. Solamente algunos de ellos requirieron una breve internación, y plenamente recuperados participan en estas horas de un paro reclamando mejores medidas de seguridad.
En cualquier otra circunstancia, es dudoso que este acotado episodio en el obrador de una planta en construcción pudiera dar lugar a titulares en los diarios de las dos orillas del Plata y a una protesta diplomática con algunos rasgos sorprendentes. La misma fue prontamente tramitada por el Palacio San Martín y se entregó a nuestro embajador en Argentina en la forma de una airada nota verbal, aun antes de que se diera respuesta a la previa protesta uruguaya por las amenazas terroristas de algunos piqueteros de Gualeguaychú.
El caso deviene así en una nueva demostración de la encrespada tensión que está provocando en la vecina orilla la inminencia del comienzo de las operaciones de Botnia. Y también es testimonio de la atención mediática que por tal circunstancia se proyecta sobre el tenor de lo sucedido en la planta, amplificando hasta el absurdo episodios que de otro modo no pasarían de meras anécdotas. En este caso, había 2.800 operarios trabajando en la planta y solamente un puñado de ellos -los más cercanos a la zona de seguridad en que se cargaba una tolva con sulfuro de sodio- manifestaron malestares como consecuencia de la inhalación de partículas del producto llevadas por el viento.
Pero en la vecina orilla, se habla de “nube tóxica” y se sostiene que a varios kilómetros de distancia, en territorio propio, murieron palomas y tres personas manifestaron síntomas de intoxicación.
Tal cosa resulta más imposible que improbable, habida cuenta de que la inmensa mayoría de los funcionarios de Botnia -obviamente, los inmediatamente cercanos a la fuente del escape de material químico- no experimentaron ninguna molestia. Y si las afirmaciones argentinas tienen algún valor, es el de advertir de este lado del río lo que cabe esperar en las próximas semanas, en escenarios montados en que aparecerán pájaros y peces muertos, mujeres que abortan y cánceres fulminantes atacando a tiernos escolares mientras empiezan a nacer ovejas con dos cabezas y peligrosas serpientes de celulosa. Todo un muestrario, que puede adquirir aún más virulencia si en las vísperas electorales siguen apareciendo bolsas o maletines llenos de dólares y es necesario, para el gobierno argentino, que la atención pública se vuelque para otro lado. La nota de protesta es un buen ejemplo porque incluso admite como reales las denuncias de toxicidad en territorio argentino.
Conviene, entonces, dejar bien en claro lo verdaderamente ocurrido. La tarea que se estaba desarrollando desde hace varios días es el llenado de una tolva con sulfuro de sodio, elemento químico que forma parte del “licor” que durante el proceso industrial se utiliza para blanquear las fibras forestales. La operación se llevaba a cabo en una zona acotada de la planta y los funcionarios que participaban de la misma estaban adecuadamente protegidos con una indumentaria que les protegía de cualquier agresión del producto. Los límites de la zona de seguridad estaban señalados y se prohibía su ingreso a quienes no portaran la indumentaria de protección. El trabajo se desarrolló normalmente durante varios días, pero al ocurrir vientos de una intensidad mucho mayor, partículas del producto volaron y trascendieron los límites del lugar protegido, provocando los episodios de malestar. Esta operación no va a formar parte de la rutina de la planta. Se prevé trabajar en “ciclo cerrado”, reactivando periódicamente los mismos productos sin nuevos agregados del que provocó el accidente.
Señalados estos extremos conviene advertir que en el caso también hubo una falla en los sistemas de seguridad. La mera constatación de que el viento podía diseminar el producto fuera de las zonas protegidas debió detener de inmediato la operación, previniendo los desfavorables sucesos que ahora ventila la prensa. Porque si las consecuencias fueron afortunadamente banales desde el punto de vista de la salud de los obreros, resultaron claramente muy negativos en la perspectiva del conflicto internacional, alimentando la hoguera de las diatribas argentinas contra la planta.
Porque estas aisladas ráfagas de polvo irritante -que se usa en fórmulas para curar el acné- tienen vocación de llegar a La Haya convertidas en oscura y espesa nube tóxica. Y el tema es, a todos los niveles, no ofrecer ninguna excusa a la agresiva tozudez argentina ni ningún pretexto a la irracionalidad piquetera. El empeño de todos es que la planta funcione sin agredir el medio ambiente. Y en este caso los uruguayos, que estamos muy especialmente comprometidos en ese esfuerzo, debemos exigir que nuestras propias autoridades sean rigurosas en la vigilancia de tales extremos. Porque si este conflicto algún día se termina va a ser gracias a la demostración de que la gran obra, lanzada a plena marcha, no afecta el ambiente natural.
Sulfuro de sodio en la obra de BOTNIA.
Dado el interés público surgido a raíz del accidente en BOTNIA donde se habría esparcido a unos veinte metros de distancia la sustancia química sulfuro de sodio, hemos consultado a un químico - totalmente desvinculado de todo emprendimiento - sobre este tema:
Consultado el Prof. Oscar N. Ventura, Profesor Catedrático de la Facultad de Química, Investigador Principal del Pedeciba, e Investigador Grado III del Fondo Nacional de Investigadores, nos envía las siguientes respuestas.
Si bien la toxicología y la química inorgánica no son mi área de trabajo, como Químico le puedo informar lo siguiente (van intercaladas preguntas y respuestas):
Se habla de sulfato de sodio y de sulfuro de sodio. Cuáles son las diferencias en/y los efectos que pueden ocasionar en el ser humano?
nota: la empresa estableció que es SULFURO DE SODIO.
El sulfuro de sodio (fórmula Na2S) y el sulfato de sodio (fórmula Na2SO4) son sustancias diferentes. El primero es el que se usa en el proceso Kraft, entre otros usos. El segundo no se usa, por lo cual no puede ser lo que se haya dispersado (no tendría sentido volcar sulfato de sodio en los tanques, es simplemente absurdo). El sulfuro de sodio no está listado como tóxico agudo ni por WHO ni por TRI, no tiene consenso de la EPA y no es un inhibidor de la colinesterasa. Es moderadamente tóxico para los crustáceos, levemente tóxico para peces y moluscos y altamente tóxico para insectos (en realidad sólo para la efimera). Para el ser humano puede ser altamente tóxico si se lo ingesta ya que es una base fuerte y produce quemaduras severas en las mucosas. La reacción con los jugos gástricos produce descomposición de ácido sulfídrico (H2S) que sí es altamente tóxico dentro del organismo (50 a 100 ppm en aire). El contacto con la piel produce quemaduras cáusticas y es irritante en los ojos, con inflamación y posible pérdida de tejido. La exposición a cantidades apreciables de este compuesto debería mostrar lesiones aparentes en quienes estuvieran intoxicados. Si no las hubo, implica que la concentración fue muy baja (voló poquísimo polvo). Quienes manipulen esta sustancia deben usar guantes,
túnicas y/o delantales y lentes.
¿Su olor tiene alguna similitud con el cloro o compuestos relacionados?
Ninguna. El olor a cloro es característico (Lavandina o Agua Jane en el retrete por ejemplo, o piscinas con alta cloración como desinfectante).
El sulfuro de sodio en ausencia de agua o ácidos no huele, pero normalmente está al menos en contacto con el agua atmosférica y consiguientemente tiene olor a huevos podridos por emanación de ácido sulfhídrico (técnicamente se dice olor a sulfuro). Es imposible confundir uno y otro olor.
¿cuál puede ser el área de efectos en el ser humano en caso de volar accidentalmente este producto al efectuarse cargas o descargas en un depósito?
Está contestado más arriba. No deberían ocurrir desmayos (más que por efecto sicológico) y sólo en caso que hubiera una gran concentración del producto se podrían observar lesiones en quienes lo hayan inhalado. Lesiones de contacto en la piel no protegida podrían darse sólo en contacto con una gran concentración de sustancia (de ahí que se pide que quienes lo manejen directamente estén protegidos). No produce vómitos y, de hecho, la medida médica firmemente desaconsejada en caso de ingesta es inducir vómitos. No hay que inducir vómitos. La medida principal es sacar a la gente al aire fresco y lavar con agua abundante cualquier rastro de la sustancia en piel u ojos. Como la eventual exposición ocular puede causar cambios en fondo de ojo y retina se recomienda seguimiento por 72 horas en casos que ello haya podido suceder. En casos extremos (nada que ver con este accidente) se recomienda inhalación de nitrato de amilo o nitrito de sodio intravenoso.
¿Se conoce algún antecedente de daños de sulfuro de sodio en palomas u otros animales?
No conozco ningún caso reportado de afectación a palomas u otro tipo de aves. Existe información dada arriba de afectación de otros animales
(puede verse en http://www.pesticideinfo.org/List_AquireAll.jsp?Rec_Id=PC38989).
Prima facie que la mortandad de palomas pueda asociarse con el accidente en Botnia es inconsistente con la no afectación del 98% de los obreros dentro de la fábrica, con la no afectactión de ninguno de los humanos (aduaneros) presentes en el entorno del suceso aludido (la mortandad de aves), con el hecho de que las palomas estaban presumiblemente volando ("caían" es la palabra empleada) y ese producto no puede haber alcanzado ninguna altitud digna de mención, a menos que haya habido algo así como un huracán en Fray Bentos y con la toxicidad conocida de la sustancia química de que hablamos.
Mayor información en:
Material Data Sheet: http://www.jtbaker.com/msds/englishhtml/s5042.htm
Animales afectados: http://www.pesticideinfo.org/List_AquireAll.jsp?Rec_Id=PC38989
información de prensa
ici@adinet.com.uy
Uruguay
El siguiente artículo del Dr. Mario Feliz fue extraido del servicio de prensa forestal del ICI. Es de muy agradable lectura y vale la pena, para pensar:
DUENDES EN LA FLORESTA
por Mario R. Féliz

De duendes y trasgos
muchedumbre vana
se agita y se afana
en pos de su señor
José de Esponceda
El basural encantado
Aquella Navidad de 2005 en La Floresta[1], en los aledaños del Volcadero municipal de Paraná, los vecinos habían construido un gran árbol de Navidad. Lo habían hecho convirtiendo botellas vacías y envases de leche en adornos policromos. Las luces que trepaban por los alambres del fingido follaje, le daban el toque mágico necesario. Una novedad en el paisaje atrayente, seguramente, para los curiosos seres elementales[2].
Cierto es que, desde un par de días antes de fin de año, las gentes del lugar y especialmente los chicos pudieron observar como subían y bajaban del árbol artificial, jugaban con los adornos y se burlaban de los curiosos mostrando su lengua. Aunque, allí no terminaba la actuación, cuando las luces eran apagadas los pequeños la emprendían a cascotazos con los circundantes.
El espectáculo se repitió durante varias jornadas. Asustados los vecinos llaman a la policía que acomete a los tiros contra los revoltosos quienes, a su vez, corren a los uniformados a cascotazos.
Finalmente, para desprenderse de las molestas criaturas talan los árboles donde se refugiaban aquellos traviesos duendes blancos, quienes luego de tal embate no regresarán. A todo esto, es justo recordar, que los testigos del inesperado espectáculo no eran un par sino casi un millar. Tantas personas no pueden equivocarse. ¿O podrían?
Puedo asegurar que, de acuerdo con el más fundado conocimiento que hoy se tiene de los habitantes del País de las Hadas, el comportamiento de los pequeñines del basural, del balcón verde del Paraná, fue semejante al de la mayoría de los duendes o trasgos, hasta hoy conocidos. Sabido es, también, que los elementales, a quienes la teoría más generalizada considera seres intermedios entre el hombre y los ángeles, son juguetones, les encanta, además, confundir, asustar y asombrar a los humanos con trucos, invenciones y juegos[3].
Para algunos estudiosos, por otra parte, los trasgos no son espíritus malignos o diablos, porque si bien arrojan a las personas “grandes piedras, fragmentos de madera y terrones del suelo, no los golpean, como si su forma de actuar no fuera la maligna de los diablos, sino la burlona de los bufones y payasos”. También su tamaño, entre 50 y 80 cm de altura, concuerda perfectamente con la fisonomía de la gran mayoría de los duendes.
Queda un sólo asunto que debilita esta historia. Se trata del color que, los testigos, atribuyen a los duendes de La Floresta. Hasta donde me fuera posible averiguar no existe evidencia de que alguna vez, en algún lugar, se hubiesen avistado duendes de color blanco. Por el contrario, toda la información disponible certifica que, usualmente, su piel es oscura y su vestimenta roja o multicolor. Aunque, en este tema, los Elfos de la luz (liosalfar) son una excepción. No obstante, deben descartarse porque no son pequeños sino que tienen el tamaño de los hombres.
¡Pero duendes! ¿De qué vale mi duda cromática frente ante la indubitable convicción de un millar de habitantes de La Floresta y barrios aledaños?
Dudas aparte, hay algo muy interesante que vale la pena investigar: ¿qué les hizo ir al Volcadero? En primer lugar, no ha de olvidarse que los elementales pueden ser convocados, consciente o inconscientemente, por los humanos.
Usualmente se mantienen invisibles, salvo para algunos niños y animales. Por ejemplo, sabemos que una casa puede estar llena de duendes aunque estos no aparecerán, “hasta el momento en que algo en la decoración o el mobiliario cambie y la convierta, súbitamente, en un lugar suficientemente atractivo para ellos”.
Es posible que aquel árbol navideño, con sus luces y colores, produjera una transformación tal del lugar que acabó convirtiéndolo en una irresistible atracción para los trasgos del monte circundante. En segundo lugar, hay algo más que no puede ignorarse. Tales criaturas tienen lo que hoy llamaríamos un fuerte comportamiento ecológico porque son parte de la Naturaleza y no sobrevivirían sin ella, como los hombres. Por lo cual, conjeturo, que tal vez han querido, con tamaño alboroto, llamar la atención sobre el Volcadero.
Hacerse humo
La linda ciudad de Paraná lleva ochenta años acumulando basura a cielo abierto en un terreno ubicado a menos de dos mil metros del río y a poco más de 20 cuadras del centro. En la actualidad arriban al basural entre 300 y 400 toneladas de residuos sin clasificar y sin tratamiento alguno. Gracias a ello, cirujas y cartoneros hacen de los desperdicios su modo de sobrevivencia, dedicándose a la recolección de reciclables. Aunque, no son pocos los que también obtienen parte de su comida de entre los restos de alimentos que encuentran en el lugar. Las consecuencias en enfermedades, disminución de la expectativa de vida y otras calamidades que se observan entre los que viven de esa actividad fueron analizadas hace años por la UNER[4].
No obstante, los problemas del basural no se reducen a afectar a los que allí trabajan o a los vecinos más cercanos (ubicados entre el basural y el Arroyo Antoñico). En realidad, el efecto se extiende a una gran parte de la población de la ciudad.
En estos volcaderos de residuos domiciliarios se produce la quema de buena parte de la basura acumulada. Según una estimación de la SAyDS[5] en ciudades del tamaño de Paraná hasta el 50% de la basura resulta quemada en forma no controlada.
Desde hace un par de años la prensa paranaense comenzó a ocuparse del humo que se produce en el basural y que, periódicamente, invade casi toda la ciudad como una niebla pestilente y tóxica. ¿Cuál es el grado de toxicidad y el daño que el humo invasor puede causar en la población?
En el trabajo de la UNER se compara la salud de los que trabajan en el basural con un grupo de personas de otro barrio de Paraná que no trabajan alli. Se observan, en el grupo de riesgo, aumentos significativos de ciertas enfermedades respiratorias. El trabajo, sin embargo, no permite apreciar cuál es el efecto sobre el resto de la población. De todas formas, es probable que entre aquellos que tengan que respirar el humo con frecuencia se observe un aumento de los trastornos respiratorios.
Es bien conocido que, cuando se quema basura domiciliaria, se producen más de 200 productos químicos orgánicos[6], entre otras substancias peligrosas. Mencionaré aquí solamente un par de ellos: Antraceno (cancerígeno), cloroacetofenona (muy tóxico, arma química), dioxinas y furanos( ambos canerígenos, toxicos, etc). Pondré el acento en estos últimos.
Difícilmente haya quien no conozca la relevancia que tomaron las dioxinas (y furanos) en la discusión por las pasteras del Uruguay. La supuesta emisión de tales compuestos fue el caballo de batalla de nuestros guerreros de papel. No obstante, está probado que las plantas, con la tecnología que tiene la fábrica que pronto comenzará a producir en Fray Bentos, no generan dioxinas en cantidades detectables por los métodos de análisis más sensibles existentes[7].
En una nota anterior donde analicé el tema[8], comenté cuales eran las principales fuentes de dioxinas . Hoy insistiré en que la segunda fuente dioxinas, por su importancia, es la quema de residuos domiciliarios. En ese sentido, según la estimación de la SAyDS[9], por cada tonelada de desechos domésticos quemados en forma no cotrolada (como en el Volcadero de marras) se emiten a la atmósfera 300mg EQT/tonelada y quedan como sólidos 600mg EQT/ton. Los residuos sólidos serán lavados, por las lluvias, hacia los rios vecinos o lixiviados hacia las napas de aguas subterráneas.
En definitiva, si admitimos que, de las 400 ton depositadas diariamente, 150 ton se hacen humo, la Municipalidad de Paraná está fumigando a los habitantes de la capital entrerriana con, aproximadamente, 0,05 g EQT por dia (EQT = Equivalente Tóxico), es decir, algo así como 18g de dioxinas totales por año. Una cantidad 100 veces mayor que el límite máximo permitido por la DINAMA de Uruguay, en consonancia con los protocolos de Estocolmo, para los efluentes líquidos de la fábrica de celulosa[10].
El Troll de dos cabezas.
Los trolls son personajes de la saga de Tolkien, una raza maligna de la Tierra Media, originalmente concebidos por Morgoth en la Primera Edad, a partir de un linaje desconocido[11]. Por otra parte, Canales y Callejo[12] los mencionan, sin mayores aclaraciones, como duendes de origen Suizo. Sin embargo, Borges[13] los describe como elfos malvados y estúpidos, que viven en grietas o en viejas y desvencijadas casas. Destaca, asimismo, que los más distinguidos pueden tener dos o tres cabezas.
Al leer el relato de Borges, imaginé que aquellos trolls con dos cabezas podrían hacer cosas opuestas sin mayores problemas. Dos seres normales que juntos daban vida a un cuerpo bicéfalo esquizofrénico
El gobernador Busti, a quien llaman el Chino, ha sido uno de los principales sponsors de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, su pueblo natal. Muy pronto comprendió, como avezado político, que apegarse a la verdad y apartarse de la demagogia podría implicar altos costos políticos. Seguramente, tiene siempre presente aquello de: primero los hombres, después el movimiento y finalmente la Patria.
Entre los dirigentes de la “Asamblea” las opiniones sobre el Chino siempre estuvieron divididas. No obstante, el gobernador invirtió e invierte fondos públicos en su sostenimiento. No es secreto que ha financiado a Romina[14], que subsidia las actividades de la Asamblea[15] y que ha puesto abogados de la gobernación a su servicio. A ello deben sumarse los aportes del gobierno Nacional (por ejemplo, la cesión espacios en radio y TV) y el multifacético aporte del gobierno local. ¡Y, no olvidar la desinteresada contribución de algunos “civilizados capitalistas” lugareños! Hay quienes, tal vez, les sería útil recordar que el negocio siempre termina en manos de quien lo financia.
Pero el Chino no se ha contentado con bancar a la “Asamblea”. Ha sido un entusiasta difusor y defensor de las patrañas sobre contaminación originadas en ella. Su irresponsabilidad ha llegado al ridículo de promover un juicio contra la empresa finesa por “contaminación en carácter de tentativa”. La justicia provincial no ha respondido a la presentación, aún.
Tanto dinero y energía invertidos porque algunos cientos de parroquianos afirman ver brujas en los alrededores de Yaguarí Guazú. ¡Sorprendente! Es como creer en la existencia de duendes, porque algunos cientos afirman haberlos visto en el basural de Paraná.
A pesar de todo, la gravedad de la conducta del gobernador se hace patente cuando vemos que hasta el momento nada serio se ha hecho para resolver el problema de la niebla tóxica que traen, en Paraná, los vientos de occidente.
Desde hace varios años se habla de fondos del BID para el “proyecto de mitigación de los efectos del Volcadero”. No obstante, en las últimas semanas se hicieron evidentes las diferencias entre los gobernantes. La Municipalidad afirma que la documentación estaba toda entregada, la Provincia acusa a la Nación por las demoras y la Nación……..En definitiva, nada.
La Justicia local ha pedido a la Comuna de Paraná que evite los incendios en los basurales y los erradique. Aquí son los gobernantes quienes no responden. El pedido judicial es en plural porque, además del Volcadero, existen veinte y tantos “micro” basurales[16] en la ciudad. Uno de ellos se encuentra ubicado en la céntrica avenida Gral Urquiza, a menos de dos cuadras de la histórica Plaza 1ro. de Mayo.
Parece más fácil trasladar el Volcadero, vecino a la Gobernación, que la planta de Fray Bentos, y mucho más barato. Pero, el Chino, ha de ser amante de los grandes emprendimientos y reclama el traslado de Botnia, que se encuentra en Uruguay.
La autoridades han informado que el fuego en el basural tiene causas naturales, ya que la fermentación de la basura orgánica, en ausencia de oxígeno (anaerobiosis), genera gases inflamables como el metano (además importante gas invernadero) que se enciende por diversos motivos. Asimismo, señalan que los cirujas producen quemas para poner al descubierto los objetos metálicos para su reciclado.
Más allá de las razones dadas, no deberíamos olvidar que los duendes no temen al fuego y que bién podrían ser ellos quienes causaran los incendios y que, como conocen y usan los elementos y leyes de la Naturaleza para conseguir sus objetivos, probablemente fueran el origen del viento del oeste que lleva el humo hacia la ciudad. ¡Nada más que por diversión!
No puedo sino avalar esa tésis, que explicaría su presencia en el basural. Los duendes son éticamente neutros y representan todos los aspectos de la Naturaleza a la que están unidos en forma inherente y esencial. Pero, carecen de conciencia por lo que no distinguen el bien del mal y todo lo hacen por diversión. ¿Duendes ecologistas? ¡Qué va!¡Pura fantasía!
Referencias
[1] La Floresta es un barrio de Paraná, nacido a la vera del Volcadero Municipal.
[2] www.novanoticias.com.ar , www.eloncedigital.com.ar y www.diariovictoria.com.ar . Notas publicadas los primeros días de enero de 2006.
[3] DUENDES. Guia de los seres mágicos de España. C.Canales y J. Callejo. EDAF
[4] Incidencia de las condiciones ambientales en la salud del trabajador ciruja del Volcadero Municipal de Paraná. Trabajo Social. Universidad Nacional de Entre Rios (UNER).
[5] Inventario Nacional de Liberaciones de Dioxinas y Furanos. Argentina 2001. Publicado junio 2004.
[6] Junk, G y Fordk, S., publicado en Chemosphere 1980
[7] EL RIESGO AMBIENTAL EN LA PRODUCCIÓN DE CELULOSA, por M.R.Féliz. www.mitosyfraudes.org
[8] El Quinto Jinete, por M.R.Féliz. www.profefeliz.blogspot.com
[9] Trabajo ya citado
[10] Ver referencia 7
[11] Guía completa de la Tierra Media, Robert Foster. Minotauro.
[12] Obra ya citada
[13] The book of Imaginary Beings, Jore Luis Borges. Penguin.
[14] Romina Picolott, Secretaria de Estado
[15] www.losprincipiosonline.com.ar . 03/08/07
[16] Desrrollo Urbano integral del Nuevo Parque Termal de Paraná. Plan Maestro. Sub.Planificacion y Gestión de Desarrollo. Municipalida de Paraná.