La estrategia del gobierno argentino en el conflicto con Uruguay tiene como denominador común la falta de la misma. El presidente actúa mal aconsejado y las acciones no dejan de dejar mal parada a la Argentina. Tal vez sea hora de decirle chau a Oyuela y Picolotti. Aunque el primero parece apuntar a Picolotti para salir ileso.
Todas las acciones internacionales fueron reveses para la posición argentina: la corte internacional de justicia no dio lugar al pedido de amparo, el tribunal arbitral del MERCOSUR advirtió sobre los cortes y ahora el Banco Mundial aprobó por 23 a 1 el crédito a la empresa Botnia por considerar que no impactará negativamente en el medio ambiente.
Cabe destacar que los únicos votos a favor de la posición argentina fueron los de los representantes argentinos, tanto en La Haya como en el Banco Mundia. Esté último que tiene la banca en representación también de Uruguay debió abstenerse, pero prefirió la obediencia debida ante su deber de respetar a los países por los cuales está en la banca.
Kirchener envió una dura carta al Banco Mundial para que no otorgue el prestamo, fue desairado. Eso es un papelón. Además la carta fue enviada en paralelo al pedido de “facilitación” al rey de España. Esto es una contradicción profunda y una agresión no menor al Uruguay.
La raíz del problema está en que Kirchener no quiere enfrentar los caprichos de los asambleístas de Gualeguaychú y a su vez se ve fogoneado por sus propios funcionarios como Picolotti y Oyuela.
Este comportamiento de agresiones inéditas (un país buscando frenar el crédito a una empresa a instalarse en otro país vecino), cortes de rutas consentidos, llamados a facilitaciones, ignorancia de los informes científicos se contrapone al comportamiento de Uruguay.
El gobierno Uruguayo ha sido un ejemplo hasta aquí de moderación y accionar civilizado y coherente. No ha hecho declaraciones estentóreas en todos sus triunfos internacionales y no ha tomado medidas que agraven el conflicto. Sólo continúa la construcción de la planta (que no pudo frenarse en La Haya) y llama a Argentina al monitoreo conjunto para garantizar el control ambiental. Al mismo tiempo es actualmente el único país que monitorea el Río Uruguay, con laboratorios propios y extranjeros. Obviamente no va a cortar relaciones con argentina, pero tampoco va ceder en sus derechos. La planta de Botnia será construida donde está planificada, con o sin cortes. La firmeza del gobierno uruguayo fue puesta de manifiesto por Joaquín Morales Solá en su artículo del diario La Nación:
El propio gobierno uruguayo descubrió la contradicción de la administración argentina en el acto. El mismo día en que el Presidente se reunió con el rey de España, para pedirle una gestión facilitadora del diálogo, se conocía la noticia de que Piccolotti había viajado a Washington con la dura carta de Kirchner al Banco Mundial. Desde ese momento, Tabaré Vázquez ordenó a su gobierno bajar todas las expectativas sobre la gestión del monarca.
La decisión del mandatario uruguayo llegó a tal extremo que él no recibió al enviado del monarca, el embajador español en las Naciones Unidas. El acto fue grave, porque Tabaré Vázquez es un hombre cordial que suele dedicarle un lugar en su cargada agenda a cualquier extranjero de cierta importancia que pasa por Montevideo. El presidente uruguayo no volverá a negociar bajo presión de los asambleístas o del propio gobierno argentino haciendo gestiones en el exterior (http://www.lanacion.com.ar/politica/nota.asp?nota_id=861003&origen=relacionadas)
Y podemos coincidir también con la siguiente afirmación del mismo artículo:
La única pregunta que nadie responde es si el gobierno argentino se hará cargo del pequeño porcentaje de fanatismo que seguramente quedará siempre en Gualeguaychú. Hasta ahora no ha hecho nada con nadie. No lo ha hecho el Gobierno ni tampoco la Justicia, que vio, sin inmutarse, cómo se violaban todas las leyes frente a sus propias narices.
La posición de los asambleístas ante cada resolución adversa es decir que agrava el conflicto. La única manera según ellos de no agravar el conflicto es darles la razón. Pero todo parece indicar que nadie en el mundo les da la razón.
Una pregunta retórica que hace Joaquín Morales Solá es sintomática de la situación:
¿Acaso todo el mundo está equivocado y sólo a la Argentina la ha sorprendido la razón?
Las mentiras de los representantes, negociadores y lobistas argentinos no son sólo de palabra además se dedican a fraguar fotografías para que el impacto visual de la planta de celulos de Botnia parezca mayor. Y no sólo eso sino que foto fraguada es llevada por miembros de la cancillería a la CFI. Donde hubo indignación por esta manipulación.
Que Oyuela y Taiana sean miembros del cuerpo diplomático ya de por si es un despropósito. Sus declaraciones y agresiones constantes (sumadas a mentiras flagrantes e ignorancia técnica) son una muestra de la irresponsabilidad de estos personajes.
Acerca de las fotos el ICI realizo una investigación muy interesante que permite comparar la fotos reales sin artilugios con la realizada por el periodista de La Nación y usada por el cuerpo de ataque lobista argentino.
A continuación lo explicado en el último envío del newsletter del ICI:
Un análisis nos llevó a considerar que la foto difundida por La Nación y los ambientalistas, en rigor no está truchada, o sea no hay un cortar y pegar con foto Ubici y bañistas en Ñandubaysal.
Se usa un viejo truco que es alejarse de los bañistas y tomar la foto con teleobjetivo. Se agrega un excelente conocimiento de profundidad de campo y focos. Ya en 1940 en el filme "El ciudadano" el maestro Orson Welles aplicaba estas técnicas de los focos.
Así parece que la planta está al lado de los bañistas porque cambian las distancias.

La foto superior fue lograda por un profesional hace unos quince días desde Ñandubausal. Sin artilugios. La segunda corresponde a la difundida por los ambientalistas y presentada en el Banco Mundial. Llevó a una breve pero muy dura discusión entre el segundo del BM y la delegación argentina.
El diario LA NACION decía en su edición de ayer:
" ... llegado el caso, el Banco Mundial tiene el dinero suficiente para que viaje Thunell o quien sea y verifique cómo se ve Botnia desde la Argentina", planteó.
Desde la CFI no confirmaron el contrapunto de Taillant con el equipo de Thunell, pero las dos fuentes de la entidad dijeron a LA NACION que sí se discutió la imagen. "No es realista. No sé si es trucada, pero se tomó con un lente y se magnificó la planta", precisó la segunda de ellas.
La imagen fue tomada por un fotógrafo profesional de LA NACION desde un balneario de Gualeguaychú, en octubre pasado, de lo que se informa por separado.
"Los técnicos de la CFI incluso compararon fotografías similares tomadas por ellos con la otra", comentó una fuente argentina."
Más claro imposible.
La posición del gobierno Argentino mantiene la coherencia: es contradictoria. Primero la ignorancia de la Ley. El fallo de La Haya fue claro: no se tiene que suspender la construcción de las plantas y no se debe agravar el conflicto.
Argentina había ido con sus mejores (¿) representas a pedir que se frene la construcción de las plantas, la respuesta fue un contundente rechazo 14 a 1 a ese pedido (sólo voto a favor el argentino, cosa que parecería contraria a derecho). Entonces el gobierno de Kirchner envía a Romina Picolotti (abogada, neófita en asuntos científicos y secretaria de medio ambiente) a presionar al Banco Mundial para que no otorgue los prestamos con la excusa de que hay un litigio en La Haya. Pero mire usted, La Haya no dio lugar a frenar las obras por ello lo que no consiguen por el derecho intentan conseguirlo por el lobby. Y mientras violan la resolución de La Haya respecto a no agravar el conflicto (porque si ir a presionar al Banco Mundial no es agravar el conflicto, ¿qué lo sería?) piden la mediación o “facilitación” del Rey de España.
De todas maneras, nuestra estimada Romina Picolotti parece ya abandonar la argumentación ambiental. Bueno es lógico no tiene la más mínima idea al respecto.
La cadena CNN creó un "diálogo" en vivo en-tre Uruguay y Argentina. Con la secretaria de Medio Ambiente argentina, Romina Picolotti, aún en Washington, y el embajador uruguayo ante Estados Unidos, Carlos Gianelli, la cadena de noticias en español contactó a través de dos móviles a los representantes. Bajo la dirección del periodista Daniel Viotto, Picolo- tti y Gianelli defendieron sus respectivos puntos de vista. Cuando Viotto le preguntó al embajador cómo tomaban las acciones argentinas ante el Banco Mundial, Gianelli respondió: "Nosotros impulsamos nuestra posición. Esta semana hemos tenido una misión técnica del Uruguay que ha venido a promocionar los informes de impacto ambiental.
Estos informes han sido favorables al Uruguay". Por su parte, Picolotti sostuvo, en un nuevo giro de sus argumentaciones: "Nosotros no estamos en contra de que se instale una planta en Uruguay, sino que no viole puntos del Tratado del Río Uruguay". (Diario El País, extraído del servicio de prensa forestal del ICI, la negrita es mía).
Claramente marca distancia de los asambleístas que no quieren una planta en toda la cuenca del Río Uruguay, y ya no teme por la vida sino por puntos del tratado. Bueno para eso está la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Igualmente habría que aclararle que se preocupe también por no violar el tratado del MERCOSUR.
El gobierno Uruguayo, ha actuado en mi opinión con una madurez notable. Mostrando al mundo un país serio respetuoso de las leyes y poco propenso a declaraciones estentóreas y medidas patoteriles. El ministro de economía uruguayo Astori fue contundente respecto a la mediación del Rey de España:
Astori, por su parte, puso de manifiesto lo que para Uruguay implica la gestión de la corona española. "No tiene nada que ver, subrayo nada que ver, con la instalación de Botnia en el lugar elegido por la planta y en la asistencia financiera del Banco Mundial. Y no tiene nada que ver porque eso para Uruguay es innegociable, y si me permiten, ahora diría `infacilitable`, eso es otra cosa, la facilitación se puede referir a los aspectos de mayor exacerbación de todo este tema, como los cortes de ruta", opinó Astori. (Diario El País, extraído del servicio de prensa forestal del ICI, la negrita es mía).
‘El fundamentalismo y el pensamiento único son enemigos de las causas justas’
Jorge Busti, Gobernador de Entre Ríos
A lo largo del continuo intercambio de argumentos que sustentan las posiciones a favor y en contra de la instalación de plantas de celulosa en Uruguay hemos sido testigos de la muerte y el entierro de la lógica, de la inteligencia y hasta del sentido común.
Despreciando todo tipo de expresión xenófoba, que lo único que lleva es a la mayor intolerancia e incomprensión, recordemos que en cualquiera de las dos posiciones hay tanto uruguayos como argentinos. La diferencia en ambos grupos radica, nada más y nada menos, que en uno de ellos, los que argumentan a favor, se rigen por un estricto análisis de los datos y de la realidad, utilizando la fuerza de la razón. El otro grupo, por el contrario, aparenta manejarse más por sentimientos y sensaciones, en información sesgada y tergiversada, en afirmaciones mentirosas y en imposiciones empleando la razón de la fuerza.
En ese marco hemos visto y leído una serie de afirmaciones carentes de fundamento. Haciendo un rápido repaso recordemos los 97 kilos de dioxinas del Gobernador Jorge Busti, que después Romina Picolotti, actual titular de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Argentina, redujo a unos 20 y algo de kilos. El caso de los 29 casos de cáncer por año, conclusión a la que llegó Carrasco Letelier, chileno radicado en Uruguay, y que luego el uruguayo Ing. Quím. Stolkin elevó a la cifra de 35, está basado en la incorrecta aplicación de una metodología y en un muy grueso error final. La Abogada Romina Picolotti, de nuevo ella, sostuvo que las plantas de celulosa iban a tomar 1.500 millones de metros cúbicos de agua desde el Río Uruguay, equivocándose en 1.455 millones, en números gruesos. Ya en el top del ranking, Picolotti inventó un nuevo compuesto químico, el bisulfito de cloro y además lo catalogó como un producto altamente contaminante. Alguien podrá pensar que es absurdo decir que es un contaminante algo que no existe. Por supuesto que contamina, aunque sea inexistente, pues sigue inculcando miedo y en este caso es funcional cualquier cosa, aunque sea una absurda mentira propalada rápida y eficazmente por la prensa. Pero en este caso no habría por qué dudar de la información o de la fuente: un parte de prensa de la propia Secretaría de Ambiente.
Apenas nacido el mes de noviembre nos encontramos con que Uruguay es acusado por parte de Argentina de haber agravado el conflicto por autorizar que Botnia extraiga del Río Uruguay un volumen de 60 millones de metros cúbicos de agua, ampliando al doble la capacidad que se utilizó para los estudios de impacto ambiental. En la prensa se maneja como que Uruguay otorgó un permiso que duplica el original y desde el Gobierno de Argentina lo han interpretado como una nueva violación al Estatuto del Río Uruguay, la quinta vez, y en contravención con la reciente sentencia de la Corte Internacional de Justicia. Nuevamente se equivocan. El permiso de toma de agua ha sido siempre uno hasta ahora, dado por la Dirección Nacional de Hidrografía del Ministerio de Transporte y Obras Públicas y el Servicio de Hidrografía, Oceanografía y Meteorología de la Armada, permitiendo a Botnia tomar hasta 2 metros cúbicos por segundo.
Tratemos de aproximarnos al por qué desde el Gobierno de Argentina surge la interpretación de una incorrecta actitud de Uruguay. Creo que la clave está en la palabra ‘hasta’ como límite superior de caudal a tomar. Al considerar este límite máximo de 2 metros cúbicos por segundo se llega al final del año a utilizar, en números redondos, unos 60 millones de metros cúbicos de agua en la producción de pasta de celulosa. Sin embargo nada ha cambiado en el proceso industrial: no van a producir el doble de pasta ni van a utilizar el doble de agua. En realidad la toma de agua está prevista en 1 metro cúbico por segundo, equivalente a una utilización de 30 metros cúbicos de agua por tonelada de pasta de celulosa producida
En la línea de fibras, desde que entra la madera hasta que sale el producto terminado se van a utilizar 15,5 metros cúbicos, mientras que en los demás procesos industriales subsidiarios a la línea de fibras se usarán 12 metros cúbicos. Hasta aquí el total es de 27,5 metros cúbicos por tonelada de pasta producida. Pero sumemos también otros 2-3 metros cúbicos más a utilizar en la refrigeración de efluentes con lo que, redondeando, llegamos a 30 metros cúbicos (29,5-30,5). Sin embargo debemos ser precisos, el último volumen que incorporamos a la suma será utilizado exclusivamente en circulación, devueltos al río enseguida.
La cuestión del límite superior de 2 metros cúbicos por segundo es simplemente porque, así como puede haber momentos en los cuales ni siquiera se llegue a medio metro cúbico por segundo de toma, en otros momentos puntuales y extraordinarios se aproxime a esa cantidad. Nada más simple y racional.
Es muy pesado de leer tanto número y explicación. Si lo traducimos a algo más cotidiano es como cuando se contrata determinada potencia en el suministro de energía eléctrica. Muy escasas veces llegará Usted a consumir el máximo de potencia en un momento dado en su hogar.
Pero llegado a este punto y aclarado el tema valga una reiteración: no habrá una duplicación de la producción ni una duplicación de agua a ser tomada y devuelta al Río Uruguay. Aún cuando quienes sostienen la posición contraria a la instalación de las plantas dicen que el agua se consumirá o poco menos que desaparecerá recordemos que el agua será devuelta al río en casi su totalidad después del correcto tratamiento de los efluentes para adecuarlos a los valores exigidos por las normas de referencia internacional más estrictas. Lo que no es devuelto al río en forma líquida será integrada al ambiente en forma de vapor que, dicho sea de paso, es lo único que se podrá apreciar visualmente saliendo de la chimenea en días fríos.
Entonces, para tranquilizar al Director de Asuntos Ambientales de la Cancillería Argentina, el Embajador Estrada Oyuela, le aseguramos que no habrá, tal como él afirma, un incremento de nitrógeno y fósforo por sobre los valores actuales (originados mayoritariamente en las descargas de ciudades, de industrias y de la actividad agrícola, como el cultivo de soja en Entre Ríos), ni mucho menos se llenará ‘el río de algas venenosas’ como consecuencia. Aún cuando sabemos que Estrada Oyuela es propenso a las afirmaciones estentóreas, si recordamos todas las veces que él mismo ha dicho que la gente se morirá de cáncer o la afectación por los olores que sostiene se tornarán insoportables, le recomendamos que cambie sus asesores o consulte otras fuentes.
Y para tranquilizar también al Canciller Taiana le aseguramos que ninguna, repito, ninguna de las actividades de Botnia tendrá "entidad suficiente para afectar la navegación, el régimen del río y la calidad de sus aguas". Ya que estas expresiones del Canciller Taiana surgen por esta supuesta y muy infundada ampliación de permiso de toma de agua al doble de lo establecido lo que queda es razonar por el absurdo. Aunque Botnia tome 100 veces el volumen de agua no logrará secar al río. De forma escandalosa sostienen que Botnia consumirá 60 millones de metros cúbicos de agua al año. Aún cuando el agua será devuelta al río, como estamos razonando por el absurdo vamos a suponer que Botnia inventó un método por el cual el agua es desintegrada o enviada a otra dimensión. ¿Sería esta la forma por la cual la navegación se verá afectada? Pues ni siquiera con este absurdo de hacer desaparecer el agua los barcos se verán impedidos de navegar. El Río Uruguay tiene un caudal promedio anual de 196 mil millones de metros cúbicos de agua. Si Botnia volatiliza 60 millones de metros cúbicos significaría el 0,03% del volumen total o, en otras palabras, 3 litros cada 10.000 litros. Es como si le sacara menos de medio balde a una piscina de 3 metros de diámetro por 1,5 de profundidad llena con agua. No alcanza ni para cocinar un paquete de pasta.
Así que como ni siquiera por el absurdo es posible decir que la navegación se verá afectada, y además ya vimos que no es posible sostener un incremento de nutrientes ni de ‘algas venenosas’ entonces, de buena fe, le sugiero a Taiana que no lleve adelante su amenaza explícita de llevar este tema a los tribunales internacionales. Pero no lo digo por Uruguay o por Botnia. Lo digo por él mismo y por el Gobierno Argentino. Lo digo también por todos los científicos, técnicos y especialistas de varias áreas de Argentina que conozco, a quienes mucho aprecio y de quienes mucho aprendo. No quisiera que vuelvan a experimentar la vergüenza ajena de una pérdida del sentido del ridículo ante un tribunal internacional.