Algunos Datos

Recibí por medio del boletín del ICI un muy interesante artículo de Tribuna de Periodistas titulado;
Botnia y la verdad que los medios no se atreven a contar
A continuación algunas partes destacables del mismo:
Una historia falaz de acusaciones cruzadas, violencia injustificada, desconocimiento general y prejuicios varios. No es la trama de una película de suspenso, sino los ingredientes de un culebrón que promete llevar a una escalada sin precedentes a dos países que han sido históricamente hermanos. Todo se inició por la instalación de dos plantas de celulosa en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, en el margen oriental del Río Uruguay y el consecuente desagrado de un grupo de vecinos de la ciudad de Gualeguaychú, preocupados por una posible contaminación.
Como se ha visto a través de los medios de comunicación, este conflicto ha ido aumentando a lo largo de los meses hasta llegar a límites intolerables. Ayudó a que esto sucediera la negativa a dialogar por parte de los asambleístas de Gualeguaychú, la incapacidad de "escuchar" por parte de ciertos referentes políticos, los prejuicios públicos a la hora de opinar sobre algo que se desconoce y la desinformación que han aportado algunos medios de prensa.En el presente artículo se analizarán las principales afirmaciones en relación a la eventual contaminación de las mencionadas pasteras -especialmente Botnia- y se contrastarán con la realidad y la información científico-académica recopilada.
Mitos y realidades
Desde el comienzo de este conflicto, hubo media docena de afirmaciones hechas por diversos actores que jamás se han detenido a pensar la realidad de sus propios dichos. Veámoslos uno por uno. Se dijo que:
Las pasteras se instalan en Sudamérica porque no aplican los parámetros que rigen en Europa.
Antes que nada, hay que comentar que en Finlandia hay 46 plantas de papel, 19 plantas de celulosa, 70 aserraderos y 22 plantas de tableros. Dicho esto, hay que mencionar que la importación de productos a Europa requiere de un certificado de "cuidado y prevención del medio ambiente", el cual se otorga sólo después de superar una serie de etapas más que rigurosas.

Peligrará la vida de la gente de Gualeguaychú.
El 12 de junio de 2006, expertos de la Academia Nacional de Ingeniería ofrecieron al presidente Kirchner analizar la posibilidad de que las pasteras uruguayas pudieran contaminar, estudio que realizaron pocos meses más tarde. Luego del análisis de rigor, el mencionado organismo emitió un documento donde aseguró tajantemente que "las plantas no contaminan".

Entre otras cosas, la Academia de Ingeniería aseguró:
"Los parámetros ambientales que resultarán de la operación de las plantas de pulpa están dentro de los límites terminantes de los estándares internacionales aplicables. Por lo tanto, no son esperables efectos nocivos en salud o biodiversidad, y ninguna contaminación afectará las costas o el territorio de Argentina".

Bastante tiempo antes de esta afirmación, el 10 de noviembre de 2006, el diario Infobae hizo públicos los comentarios de expertos argentinos en el mismo tema:
"Investigadores universitarios explican que los estándares exigidos por la comunidad internacional en la actualidad, no permite márgenes para emitir efluentes con altos porcentajes de cloro como se plantea con las empresas de Fray Bentos. (...) El presidente del prestigioso Instituto de Tecnología Industrial de la Argentina (INTI), Enrique Martínez, sostiene que 'las nuevas tecnologías, como las que se implementarán en Fray Bentos, hacen que las plantas de celulosa no contaminen con cloro o que el que emite sea despreciable'.
(...) Mario Feliz, docente investigador de la Universidad de La Plata también descarta un problema de magnitud en la instalación de las plantas frente a la ciudad argentina de Gualeguaychú. El científico critica la 'forma en la que se enfrentó el conflicto' y dice que 'analizamos el mundo real desde el 'ideísmo' de la filosofía adquirida en la humedad del café'".
Por otro lado, pocos saben que el gobierno uruguayo ha instalado una red de "laboratorios ambientales" compuesta por 35 centros de análisis que controlarán en tiempo real las mediciones de tierra, aire y agua de la planta de Botnia y que cuenta con la incorporación de un equipo canadiense que calibrará todas las máquinas utilizadas para asegurar que las mediciones sean certeras.
El hecho de haber seleccionado un laboratorio perteneciente al país del norte de América para efectuar los controles de equipos ha respondido a la necesidad de demostrar el alto grado de objetividad de los resultados obtenidos. En este caso Canadá actuará como actor independiente de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay y otros sectores.

Las plantas afectarán al turismo.
Tomando como ejemplo lo sucedido en Finlandia, de donde proviene Botnia, esta afirmación es infundamentada. Allí, el turismo no sólo no ha decrecido a pesar de la instalación de las pasteras, sino que se incrementa al pasar de los años.
El 20 de mayo de 2006 diario La Nación dio cuenta de "cómo es la vida junto a la mayor papelera del mundo". Un periodista de ese medio viajó a la ciudad finlandesa de Rauma y debió admitir: "el turismo interno alcanza a matizar un poco la monotonía de este pueblo pintoresco que da al mar Báltico. Los visitantes llegan en verano, casi exclusivamente, cuando el municipio organiza algunos festivales culturales. (...) Para su cultura y esparcimiento recibe una ayuda mínima de las empresas fuertes de la zona, como en este caso Botnia y UPM, firma que instaló aquí la papelera más grande del mundo".

La planta afectará la apicultura, la agricultura y la pesca.
Esto no ha sucedido en la periferia de ninguna de las pasteras ubicadas en Finlandia. Por caso, en Lappi, a 15 km de la planta de Botnia en Rauma, existe un apicultor que exporta a más de 10 países de la Unión Europea.

Será el polo pastero más grande del mundo.
El dato fue "deslizado" por diario Clarín en el año 2005 y prendió fuertemente en la sociedad a pesar de ser falaz. Existen en todo el mundo 4961 plantas de celulosa y Botnia está lejos de ser la más importante.

Botnia no brinda información.
Se realizaron 20 foros públicos para informar acerca de los avances de las pasteras, el primero de ellos fue en diciembre de 2003, con 250 asistentes. Esos encuentros fueron publicitados en diversos medios de información.No obstante intentar hacer público los avances de la construcción de su planta, Botnia ha sufrido la censura de algunos medios de Entre Ríos.

Diario La República 10-05-2007
Como hemos visto, la realidad de lo que sucede en torno a las pasteras uruguayas es totalmente diferente a lo que aseguran los asambleístas entrerrianos y lo que reflejan algunos medios interesados.

El gobernador echa com(busti)ble
Existe en esta disputa un inevitable condimento político, principal responsable de que el conflicto haya llegado a los niveles en los que se encuentra. Por un lado, ha existido la directa intervención por parte del Gobierno nacional a efectos de lograr "politizar" el tema en vista a las elecciones de octubre de 2005. Es obvio que la estrategia ha sido más que útil por la adhesión que se logró en esos días. "El problema vino después, cuando Kirchner se quiso 'despegar' de los asambleístas y no pudo. Por eso, hasta el día de hoy lo tratan de traidor", aseguró a este periódico una fuente oficial a principios de 2007. El dato es real y tomó cuerpo el pasado 30 de septiembre cuando el primer mandatario aseguró que no había "nada más que hacer, la planta está ahí, y hay que esperar a La Haya". Inmediatamente, los manifestantes reaccionaron duramente contra Kirchner y este tuvo que desmentir sus propios dichos.

Otro de los culpables políticos de este intríngulis es el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, quien utilizó a los asambleístas para sus propios proyectos y luego les soltó la mano. El mandatario provincial llegó a sostener económicamente a los activistas y dejó de hacerlo cuando ya no le convino su respaldo.No es el primer gesto de hipocresía de Busti: en el año 1991 firmó un decreto que otorgaba incentivos especiales a ciertas industrias, como las celulosas. Fuentes en estricto off the record han asegurado oportunamente que el único motivo por el cual nunca se construyó una planta de celulosa en Entre Ríos fue la elevada coima solicitada por funcionarios de esa provincia. La posible instalación de una pastera en esa provincia ha sido tan real como la noticia aparecida en el diario El Heraldo de Entre Ríos, el 16 de noviembre de 1988, que dio cuenta de ello, mal que le pese a Busti. El artículo, que aún puede conseguirse en hemerotecas, es más que elocuente: "Buenas noticias: se instala en la costa del río Uruguay fábrica de celulosa, que empleará a 1.000 personas".

Por otro lado
Es necesario destacar que Uruguay, antes de que las pasteras comenzaran a operar, hizo los trámites pertinentes ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), como exige el protocolo. El vecino país cumplió en los aspectos formales dando toda la información correspondiente a través de su delegación y la Argentina estuvo permanentemente informada de las distintas etapas que iba cumpliendo Ence, no sólo para la instalación de su planta de celulosa sino para la construcción de su puerto privado. Hay, por caso, dos documentos importantísimos que dan cuenta de ello. Uno pertenece a Alberto Fernández, quien afirmó que se ha llegado a un acuerdo con Uruguay en todos los temas vinculantes a la preservación del río Uruguay y a las plantas de celulosa Ence y Botnia. El otro es un documento que Uruguay presentó hace poco en La Haya: se trata de un acta de entendimiento que el 15 de mayo del 2002 se firmó en Paysandú entre la delegación argentina y uruguaya en la sede de la CARU, en donde se establecía la satisfacción de la delegación argentina por las explicaciones que daba Uruguay, de la calidad de la inversión que se hacía, de que la misma no perjudicaba las aguas, que no perjudicaba el medio ambiente y que, por tanto, no había ninguna razón para oponerse. Mal que le pese al gobierno argentino, nadie resiste el archivo. Lo que se escribió con la mano no puede borrarse con el codo.

Concluyendo
Como si no fuera suficiente la elocuencia de lo descrito en el presente artículo, existen sendos testimonios que dan aún más claridad al trasfondo de la cuestión. Son entrevistas realizadas a dos referentes de primer nivel a la hora de opinar sobre contaminación y pasteras.
El primero de ellos pertenece al director ejecutivo de Greenpeace para el Cono Sur, Martín Prieto y fue publicado por La Nación el 16 de mayo de 2006. Allí, Prieto aseguró que:
"Finlandia es un país que tiene un desempeño ambiental notablemente mejor que la Argentina. (...) El gobierno de Kirchner nunca tuvo agenda ambiental, nunca formó parte de sus prioridades. La cuestión ambiental termina ingresando en la agenda del Presidente por presión de la asamblea de Gualeguaychú.
(... ) el Gobierno tiene un doble discurso. Tiene un discurso hacia Uruguay, al reclamarle reglas estrictas en términos de inversiones con impacto ambiental, pero tiene una actitud absolutamente indolente a la hora de controlar a las empresas que contaminan en la Argentina, en particular la industria papelera. Buena parte de las plantas papeleras en la Argentina todavía blanquean la pasta con cloro elemental, que es lo que genera un efluente terriblemente venenoso. Es una tecnología más antigua e infinitamente más contaminante".
El segundo testimonio pertenece a Héctor Rubio, fundador de la Asamblea de Gualeguaychú, quien luego de visitar Botnia debió admitir que no contamina. La entrevista fue publicada por diario Perfil el día 19 de noviembre de 2006 y allí Rubio reconoció públicamente que abandonó "la cruzada contra las papeleras de Uruguay después de aceptar una invitación de Botnia para conocer su pastera en Finlandia".
Antes de opinar sobre el tema que sea, hay que estar informado acerca de todas las aristas que este encierra. Analizar un hecho basándose solamente en lo que dicen algunos medios o la poca información que circula, es realmente irresponsable.
Es lo que ha sucedido con el conflicto de las pasteras, el cual ha escalado niveles de confrontación inéditos gracias a la falta de rigor periodístico de algunos grupos informativos interesados.
No es un hecho menor, ya que la irresponsabilidad de unos pocos ha llevado a un enfrentamiento innecesario y casi irreversible.

Podría agregar al periodista de Canal 13 Ignacio Otero, que afirmo 'si hay olor contamina, salvo que un técnico serio diga lo contrario'.  Yo pediría que él fuera serio y se informe antes de hablar. Aunque claro, le queda mas políticamente correcto estar en contra y poner cara de preocupado. Los técnicos serios ya hablarón, el olor al inicio de las operaciones es normal y estaba previsto en todos los informes, como así también en momentos de detención y puesta en marcha. Olor que es imposible practicamente que llegue a Gualeguaychú a 40 km de la planta. Y efectivamente NO hay contaminación. Otero: sos un nabo.

¿Que tal? Mucho de lo que venimos diciendo en este blog desde sus comienzos. La bola de nieve alimentada por la ignorancia y fogoneada por los periodistas "serios" creción a niveles insostenibles. La realidad mientras tanto transcurre por otro lado.

Comentarios

Querido Re, que palabras se podrían agregar a tan detallada explicación, ninguna, mis felicitaciones.......como dijo Benedeti, y en la calle codo a codo, somos mucho mas que dos.


"Sin rastros:
Green Cross, la organización creada por Mikhail Gorbachov, no detectó contaminación atribuible a Botnia en Gualeguaychú, donde hace controles desde setiembre. Así lo informó Marisa Arienza, jefa de misión en Argentina, a Clarín."
.
Esta noticia salió en un recuadrito chiquito de Clarín; debo reconocer que hasta me sorprendió su publicación, pero eso sí, no tengo dudas que si las conclusiones del estudio eran otras iban en primera plana.


Estimado amigo, la realidad está tan alejada de los cuatro locos de gualeguaychú (por ahí son cinco, pero no más) que sus opiniones los dibujan como necios. No digo ignorantes, porque eso es un problema de los que no conocen determinado tema, y no es censurable en mayor grado porque nadie nació sabiendo. En cambio necio es aquel que no razona. Desgraciadamente, ser necio es un defecto que anida en muchas personas, y es un defecto que no reconoce países ni fronteras ni épocas.
De todas maneras, creo que este conflicto es esencialmente mediático y se perderá en el aire dentro de un tiempo. Pero, por desgracia, los necios que hoy se prenden a la "lucha" ambiental encontrán otros temas para seguir sin razonar. No sea cosa que un día se les cuele la realidad dentro de sus cabecitas y les genere una explosión.


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