Luego de leer el artículo del Cronica Digital titulado: “Todas las papeleras contaminan” (1) que es una entrevista a Juan Moreton consultamos con Luis Anastasía especialista en estudios de impacto ambiental acerca de la misma.
- Hola Luis ¿Cómo viste la entrevista que le hicieron a Juan Moretón?
- Me parece una serie de preguntas y de respuestas muy livianas. Y también equivocadas.
- ¿Por qué?
- Para empezar hablan de papeleras cuando se están refiriendo a pasteras. En las fábricas chicas y alguna mediana como las viejas es posible que hicieran todo, la pasta de celulosa y luego el papel, pero ahora no se maneja así el tema. Has visto que en las últimas plantas hay una especialización marcada: pasteras por un lado y papeleras por otro. Sin embargo, este señor, habla del proceso Kraft (separación de la lignina) como gran contaminante. El sulfuro de hidrógeno está autorizado por la FAO como aromatizador. Pero más allá de esto que es anecdótico todos los productos que menciona están también presentes en la naturaleza.
- Pero el menciona también el tema del blanqueado…
- En la segunda respuesta no sé porque insiste tanto con fenoles y polifenoles clorados (por lo menos no habla de dioxinas). En este caso cuando se utiliza dióxido de cloro la reacción con la molécula se realiza por el lado del oxígeno. Y además controlando el pH se reduce mucho la posibilidad de generar dioxinas. De todas maneras estas dioxinas son mono y dicloradas como las que se producen en la naturaleza por, por ejemplo, la degradación de la madera por los microorganismos o como la que se produce en reacciones biológicas donde interviene alguna enzima del grupo de las peroxidasas. De todas maneras lo que se mide como indicador de la posible presencia de dioxinas por encima de determinado nivel admisible es AOX, sólo que en las plantas modernas el 95% o algo más de los AOX que se registran son compuestos alifáticos y el resto puede ser alguna dioxina mono o diclorada. Los expertos que diseñaron las BAT para la industria de la celulosa en el marco del convenio de Estocolmo establecen que suplantando el 85% del cloro elemental por dióxido de cloro (lo que queda es que se puede seguir utilizando un 15% de Cl ) la producción de dioxinas resultante está por debajo de los niveles de detección de los procedimientos habituales. El método para detectar es el USEPA 1613.
- El habla del oxido de cloro y que la utilización de ozono y peróxido es caro
- Pero lo que ignora es que aún en las plantas que utilizan dióxido de cloro, se usa también ozono y peróxido, en diferentes etapas.No es que estos procesos con ozono y peróxido (lo que sería el TCF) sean más caros. Tampoco tiene nada que ver. Es que en primer lugar requieren mayor volumen de madera para producir la misma cantidad de pasta, requieren más agua, y además la calidad del papel no es la misma que con el ECF. Pero incluso el TCF tiene algunas moléculas que son más difíciles de tratar y degradar que las generadas por el ECF.
- ¿O sea que eso del lobby de las compañías de cloro no es tan así?
- Eso del lobby de las compañías de cloro se lo escuché varias veces a los ambientalistas. ¿Y el cloro que produce la naturaleza?¿Y el que está en la sal? ¿Y el que está como componente de todos los medicamentos? ¿Y el que se usa para potabilizar el agua? ¿O el que está presente en las aguas cloradas (lavandina en argentina y agua jane en uruguay)?
- ¿Algúna otra observación?
- Todas las papeleras contaminan... Pah... El término contaminación lo hemos discutido varias veces y en varios foros. Yo creo que se utiliza incorrectamente o por lo menos se ha desgastado por el mal uso. Veamos: Todos los sistemas naturales tienen cierta capacidad de adaptación a determinados cambios sin que cambien en sus características. Este rango de adaptación o de variabilidad se puede llamar como equilibrio dinámico. Cuando un sistema recibe una influencia por determinada variable o conjunto de variables que hace que se modifique el equilibrio dinámico entonces existe un cambio de situación o de estado. Eso se llama contaminar y justamente por la contaminación es el cambio del sistema. Si de todas maneras luego de un tiempo el sistema vuelve a las condiciones originales, entonces la contaminación es temporal. Si no vuelve, ya sea porque el cambio supera la capacidad de adaptación del sistema (como un resorte que lo estiramos de más) entonces la contaminación es permanente. (Igualmente no quiere decir que sea negativa o positivo, eso sería otro análisis). Ahora, cuando lo que se vuelca a un sistema (sea acuático, terrestre o aéreo) no afecta ninguna de las características del ambiente receptor, no hay alteración ni a corto ni largo plazo, entonces yo, por lo menos, no hablo de contaminación sino de efecto inocuo.
(1)http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=2978
Ahora no le van a echar la culpa a Botnia, a "las papeleras". La cantidad de humo, los muertos en accidentes producto precisamente de eso
¿Por qué ese humo? En La Nación explican:
ONGs y expertos en manejo agropecuario coinciden en que hay un avance desaprensivo de la explotación agrícola, en particular de la soja, y que es por eso que el humo llegó a Buenos Aires
La quema de pastizales en el Delta del Paraná parece no tener freno. El humo multiplica las víctimas fatales en las rutas por la falta de visibilidad y se expande hasta la ciudad de Buenos Aires cada vez con mayor frecuencia ¿Qué es lo que está pasando?
"La expansión de la frontera agrícola se está desarrollando con gran violencia. Hay una sed de aprovechamiento de los campos que lleva a los productores a un manejo irresponsable de la producción agraria. Esa es la razón por la que el humo llegó a la ciudad de Buenos Aires", sostuvo a LANACION.com Claudio Bertonatti, director de Comunicación y Educación de la Fundación Vida Silvestre.
Manejo irresponsable, tal cual manejaron desde Argentina todo el conflicto. La cantidad de contaminantes emitidos en esta quema de pastizales parece no moverles el pelo a los asambleístas de Gualeguaychú que siguen imaginando nubes tóxicas provenientes desde “la papelera”. Imaginación solamente porque muy a su pesar no se a detectado nada, nada de nada. Consultoras, científicos, encuestadores para ver el estado de saluf actual, plata y mas plata tirada sólo por los delirios ecotruchos. Ahora hay una amenaza real: la quema de pastizales. Es real se siente en Buenos Aires, ha llegado a Uruguay. Afecta seriamente a aquellos que padecen enfermedades respiratorias.
No hemos escuchado ningún comentario, no vimos cortes de rutas realizado ecologistas indignados para frenar esta situación. No apareció De Angelis llamando a tomar rutas, o bien si apareció pero por el tema de la negociación por el asunto de las retenciones.
Hay que ser muy…para hacerse tanto el bol…
Una de las consecuencias de la nefasta campaña contra la instalación de BOTNIA en Uruguay es el despilfarro de dinero.
Un ejemplo es de ello es el "Plan de Contingencia" (1). En ese plan se malgastan recursos del estado: "La encuesta es una parte, después está la cuestión epidemiológica, lo que han venido haciendo las chicas hace 6 meses: revisar en los cuadernos de consultorio externo y en los cuadernos de guardia del Hospital Centenario tanto de adultos como de pediatría 5 años para atrás, buscando patologías que puedan relacionarse con el probable efecto tóxico que pueda tener el funcionamiento de Botnia. Después está el otro estudio, a través de la Dirección de Medio Ambiente del aire, del agua, del suelo, efectos sobre la flora y la fauna"
Estan buscando el pelo al huevo o la quinta pata al gato. En vez de perder tiempo y dinero ¿no sería mejor dedicar los recursos a otras necesidades más importantes y reales?
Afortunadamente de las 334 familias encuestadas 178 se negaron a la fantochada
1. http://www.apfdigital.com.ar/despachos.asp?cod_des=103933
Sergio Federovisky en un intento de aparecer en una postura más racional que la que venía sosteniendo en torno al conflicto por Botnia escribió en página 12 un artículo(1) de opinión titulado “Contamina ¿ Si o No?”.
En dicho artículo comienza analizando la volatilidad de los límites aceptables en función del tiempo y la inexistencia del efecto nulo. Toda actividad humana tiene impacto ambiental por lo cual no hay efecto nulo, se trata entonces de saber cuál es el impacto tolerable. Internacionalmente se han fijado límites para las emisiones de distintas sustancias, afirma: “Los umbrales aceptables (o aceptados) de los distintos agentes químicos o físicos se construyen conforme a una convención: a partir de tal valor la dioxina es contaminante (por su impacto sobre la salud) y por debajo, no”. En una sutil critica a estos valores dice: “…el medio ambiente tampoco es “consciente” de por qué el hombre fija tal valor como máximo tolerable para tal sustancia si por debajo del mismo también mueren insectos o plantas que sólo la humanidad considera un daño colateral admisible. Alguien podrá decir que hay más base científica en la fijación de un umbral para un determinado contaminante que para la frontera entre dos países, pero es cierto a medias: en 1944 el mundo celebró el descubrimiento del DDT y lo dispersó maravillado por todo el globo. Hoy está prohibido en todo el planeta.”
Digámoslo claramente: no es cierto a medias. Es absolutamente cierto que la base científica de la fijación de un umbral es mayor que la fijación de una frontera (que no es científica sino histórico-política). Que los umbrales pueden variar conforme avanza la ciencia, por supuesto, pero eso no le quita validez científica. Por otro lado quedaría el interrogante: ¿si no se toman los umbrales científicos que otros se tomarían? Si pensáramos mal podríamos creer que se propone un umbral cero con lo cual suspenderíamos toda actividad humana (incluido por supuesto las balnearios de Entre Ríos). El tema del DDT es un tema a discutir también dado que la prohibición alentada por organizaciones ecologistas parece traer más inconvenientes que beneficios, de hecho la OMS está estudiando volver a utilizarlo como arma contra la malaria. Como afirmó Michael Crichton en su libro Estado de Miedo: “… la presión de los grupos ecologistas contra el uso del DDT, un insecticida eficaz y barato, ha provocado que la malaria, una enfermedad transmitida por los mosquitos, haya aumentado en los últimos años, cuando estaba siendo eficientemente combatida.” Cuando en Sri Lanka prohibieron el DDT a mediados de los 60, los casos de malaria crecieron desde veintinueve en 1964 a más de medio millón en 1969.
Posteriormente sentencia: “Por lo tanto, se puede inferir que el umbral que hoy permitiría sentenciar que Botnia contamina o no puede variar en algún tiempo. Y es casi estúpido pretender comprobarlo recorriendo la pastera o midiendo de manera coyuntural tal o cual parámetro: la contaminación no se puede ver ni tocar. Se acumula.” Esta frase viene a responder al informe de Green Cross respecto a la medición del dióxido de azufre. La frase es una falacia en sí misma: “la contaminación no se puede ver ni tocar”. Se puede medir, se puede controlar y se puede evaluar. No es una entelequia fantasmagórica es un hecho natural perfectamente medible y cognosible. Lo de la acumulación tampoco es cierto, puede acumularse o puede no acumularse, dependerá del entorno del que se trate y de las magnitudes vertidas y los factores de dispersión. Por ejemplo es evidente que la contaminación del Richuelo se acumulo con los años, tan evidente como que se puede ver, tocar y medir. Pero también que la contaminación del Río de la Plata en la costa uruguaya se revirtió producto de la política ambiental de ese país.
En realidad lo que está haciendo Sergio Federovisky, es decir: no importa que las mediciones de todos los controles digan que no hay impacto ambiental negativo o que los efluentes están dentro de los límites internacionales de admisibilidad, todo se acumulará. Lo cual no deja de ser un disparate de primer nivel.
Al finalizar su articulo afirma:
“En verdad, aun admitiendo que no existe el impacto cero y aceptando los parámetros contemporáneos, para responder con cierto grado de sinceridad y grandeza a la pregunta de si Botnia contamina debió haberse tomado una “fotografía” del estado ambiental en todas sus variables en el momento anterior a la llegada de la pastera y cotejarlo a lo largo del tiempo para ver cuánto se alejó de la situación original. Y proclamar cuánta contaminación se está dispuesto a tolerar. Gualeguaychú ha dicho que ninguna. Uruguay, bastante más.
Pero nada de eso estuvo en la voluntad de nadie.”
Es una forma de evitar reconocer que las mediciones indican e indicarán que se está dentro de los límites tolerables contemporáneos. Independientemente de cómo estuviera el río y la zona anteriormente. La cuestión política es también una falacia. Gualeguaych’ o mejor dicho los asambleístas dicen que no toleran ninguna contaminación, mientras la realidad dice que toleran el Parque Industrial de Gualeguaychú y sus efluentes sin tratar y sus estudios de impacto ambiental inexistentes. Uruguay no dijo “bastante más”, el propio presidente Uruguayo dijo que si se superan los límites establecidos (que es lo que se entiende por contaminación) se cierra. Uruguay no está dispuesto a tolerar ninguna empresa que no se atenga a sus estrictas normas ambientales, no se puede decir lo mismo de Gualeguaychú.
Puedo ya que estamos recordar un antiguo artículo(2) del propio Sergio Federovisky titulado “¿Contaminan las Papeleras?” (le gustan los títulos con interrogantes) donde atribuye a Botnia el problema de Valdivia en Chile. Ya en ese entonces estaba desinformado, Botina es la primera planta que hace la empresa fuera de Finlandia y lo de Chile (discutido hasta el hartazgo) no tiene nada que ver con la pastera finlandesa. En dicho artículo dice: “Los expertos dicen que no sólo la liberación de ingentes cantidades de sustancias nocivas es motivo de contaminación. Una playa como la que utilizan los turistas que van a Gualeguaychú, frente a la cual se erija una chimenea ajena a cualquier paisaje natural, bien puede considerarse que ha sido contaminada.”
Notaran la diferencia entre estas afirmaciones y las nuevas que comentamos anteriormente. Notaran el cambio sutil de posición. Antes liberaban “ingentes cantidades de sustancias nocivas” ahora puede ser que se esté dentro de los umbrales tolerables (pero igual es malo). Lo de la chimenea es un disparate insostenible, ¿acaso Uruguay debe resignarse a ser el fondo de un paisaje bucólico porque así lo quiere Gualeguaychú? ¿Qué pasaría si en vez de una chimenea se construyera un hotel cinco estrellas con todos los chiches? ¿O un complejo habitacional? ¿Tampoco se podría?. ¿Es acaso Ñandubaysal parte del paisaje natural? ¿Es el puente internacional parte del paisaje natural? ¿Proponen acaso trasladar el puente internacional?.
(1) http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-98829-2008-02-13.html
(2) http://www.avizora.com/publicaciones/ecologia/textos/0014_contaminan_papeleras.htm
Algunos asambleístas (o todos) y algunos "diplomáticos" argentinos se dan de cabeza contra la realidad y la mejor extrategia que se les ocurre es ignorarla.
De alguien de tan pobre desempeño como Estrada Oyuela, responsable de romper las conversaciones de los grupos técnicos de alto nivel en su momento, no se puede esperar mucho. Ahora : "Estrada Oyuela aseguró que el informe de Green Cross es "irrelevante". (1)
Caramba!! El problema parece ser es que la consultura INDEPENDIENTE que mide el impacto ambiental en la costa argentina frente a Botine afirma que no hay contaminación ni deterioro del medio ambiente.
Lo que no sería irrelevante sería que hubiera ocurrido lo contrario, en ese caso le hubiera prestado atención. Pero claro la realidad es parte del complot internacional contra Gualeguaychu. Que mala la realidad.
En el mismo artículo, comentando la vista de periodistas argentinos a la planta el "periodista" afirma: "donde trascendió que el gerente bebió agua contaminada", se refiere a que un gerente de botnia bebio agua directamente de la ultima etapa del tratamiento de efluentes. Era una forma de demostrar que el agua sale limpia. O sea: no bebio agua contaminada, bebio agua limpia luego de pasar por el tratamiento de efluentes de Botnia. ¿O piensan también que los gerentes de botnia son suicidas que mueren contaminados a montones en cada visita periodística?
El inefable (y animalito ) de Oyuela dice: "vieron cómo un señor tomaba agua contaminada" No, besita cuadrupeda!!!, no vieron como un señor tomaba agua contaminada ANIMAL!!! vieron como un señor tomaba agua limpia mostrando la eficacia del proceso de tratamiento de efluentes.
Es la actitud recurrente de la ignorancia de este personaje nefasto de meter la palabra "contaminada" en cada ocación posible para demostrar lo indemostrable. Su cerebro no le da para más.
Lo mismo cuando afirma que: “Si dicen que la planta está funcionando a su capacidad total, se puede verificar que no es cierto, es probable que esté funcionando a un 30 por ciento”. Primero habla de que se puede ¿¿¿¿verificar???? no hemos visto que se haya verificado nada de eso, sino todo lo contrario, las exportaciones dan que la planta esta funcionando al 70% de su capacidad (en ocaciones a mas de eso). Pero luego dice basado en ..en nada que es probable, o sea no sabe pero el "cree" que funciona a un 30%.
Mientras el editorial de Clarín de hoy (bajo el titulo "Un apocalipsis que no llega") brinda una cuota de sensatez (materia inexistente en Estrada Oyuela) cuando afirma:
"La respuesta de los asambleístas fue que la contaminación vendrá con el tiempo. ¿Cuánto? Nadie lo dice. Y a falta de pruebas, se endurecen: en Gualeguaychú persiste un bloqueo ininterrumpido de 14 meses. Los otros cortes han perdido intensidad, sencillamente porque afectan también los intereses de este lado del río. Lo que no cruza por un punto lo hace finalmente por otro: el intercambio entre los dos países alcanzó un nuevo récord. Llegó en 2007 a los 1.400 millones de dólares." (2)
Recomiendo leer el editorial completo.
(1) http://www.analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=73679
(2) http://www.clarin.com/diario/2008/01/27/opinion/o-1594574.htm
Las declaraciones y discursos públicos de los referentes de la asamblea son una fuente inagotable de prepotencias, incoherencias y abusos. La ACAG es un mantial inagotable de disparates y ejemplos de razonamientos retorcidos.
La camara de diputados de Entre Ríos, preocupada por Botnia pero ignorante de los agrotoxicos utilizados en su provincia, del contaminante parque industrial de Gualeguaychú y de los cientos de empresas sin control ambiental alguno de la región sesiono en la ciudad de Gualeguaychú. Alli ademas del inefable Busti, hablaron como no podía ser de otra manera los asambleístas y el intendente Bahillo. Leamos las palabras del intendente y aprendamos:
El intendente Juan José Bahillo, en su alocución comenzó aclarando, respecto al conflicto actual con Botnia, que “Gualeguaychú, desde la posición más humilde y sana y de sano orgullo, viene definiendo desde hace más de 30 años qué modelo de ciudad quiere”, e hizo una recopilación de hechos que han convertido la ciudad en lo que es hoy, remarcando el progreso que trajo la creación del Parque Industrial, la Corporación del Desarrollo y las ONGs, el carnaval, etc., para recordar luego que “Gualeguaychú dijo que no hace 5 años atrás a estos emprendimientos. Lo dijo claramente antes que haya un solo ladrillo puesto en Botnia, o que se haya clavado una pala en el movimiento del suelo. Y esto nunca fue tenido en cuenta y siempre fue subestimado porque siempre se pensó que a esta comunidad la iba a vencer el cansancio, la iban a quebrar o la iban a condicionar, esto es desconocer desde la irresponsabilidad de los actores más importantes como en este conflicto son las autoridades uruguayas, la empresa Botnia y el Gobierno finlandés al desconocer un movimiento social y desprestigiarlo y no darle la dimensión que nosotros le damos”, dijo.
Seguidamente enumeró lo que la comunidad pretende para su ciudad. “Queremos un desarrollo turístico, queremos un desarrollo comercial, nuestra actividad en la región es agrícola, ganadera, con importantes industria agro alimentarias, con importante valor agregado en la región y todo esto lo queremos hacer preservando le medio ambiente, es nuestra obligación como comunidad y esto lo repite cada vecino, y le reconozco los derechos de autor a quien los han dicho, y en este momento por la responsabilidad que yo tengo me toca comunicarlo, nuestra responsabilidad como comunidad es dejarle a nuestros hijos el ambiente más sanos de mejor calidad al que nos dejaron nuestros padres y para eso debemos trabajar. Ese es un principio y un valor que para Gualeguaychú es innegociable”, manifestó el intendente.
Bahillo pidió a la presidencia de la Cámara plantear políticas de comunicación dirigidas “a ámbitos de decisiones donde Finlandia y Botnia ocultan los conflictos sociales que han generado sus decisiones empresariales”. (Diario el Argentino 21/12/2007).
Vamos por partes: “desde hace 30 años viene definiendo que modelo de ciudad quiere”. Hubiera sido interesante ver los documentos al respecto y quienes en concreto definieron ese modelo de ciudad. Luego viene a enumerar los hechos donde en primer lugar pone al PIG (Parque Industrial de Gualeguaychú o Cerdo por sus sigla en ingles). Es interesante notar que parece ser que el modelo de ciudad que pretenden no incluye estudios de impacto ambiental ni tratamiento de efluentes de las industrias, ya que esto es inexistente en del PIG.
Luego dice que dijo que no a “estos” emprendimientos hace 5 años. Debería aclarar cuáles son “estos” porque parecería ser que son aquellos que se instalen en Uruguay no importando la tecnología ya que en Gualeguaychú está permitido tener industrias contaminantes y sin estudios ambientales. Obviamente que la oposición a “estos” emprendimientos es simplemente un intento burdo de imponer su concepciones y caprichos a un país soberano.
Cuando enumeran lo que “ellos quieren” es claro que les importa un rabanito lo que quieran en Fray Bentos por ejemplo. ¿Cuándo cruzaron a Uruguay a ver que quieren los uruguayos?
Sin entrar a juzgar el modelo que pretenden en su ciudad (aunque habría que ver como se lleva ese modelo con la utilización de agro tóxicos y la forestación de la provincia) no tienen ningún derecho a imponer su modelo a un país vecino soberano e independiente. Quienes se creen que son para decirle a Uruguay lo que tiene que hacer en su territorio. Eso señores es SOBERBIA.
También plantean dejar un ambiente más sano que el que recibieron y creen que para eso hay que oponerse a Botnia. Pues bien sería mejor que en primer lugar erradicaran todas las industrias del PIG y encararan estudios de impacto ambiental previos a la instalación de cualquier industria. Botnia es una de las plantas de producción de celulosa de mejor tecnología del mundo, superior a la mayoría de las plantas eruopeas. No saber eso es IGNORANCIA.
En fin, una suma soberbia e ignorancia que demuestran los diputados, asambleístas y funcionarios del gobierno entrerriano, algunos por conveniencia política otros porque simplemente no tienen la capacidad de pensar por sus propios medios.
El manejo de los medios de comunicación argentinos acerca del conflicto por la planta de producción de celulosa (mal llamado conflicto por las papeleras) es no solo intencionado y parcial sino interesado.
Noticias no comprobadas como nubes toxicas que atacan selectivamente a kilómetros de distancia (pese a que el día anterior se fumigo con agroquimicos la zona). 15 minutos de olor (previstos en los EIA). Todo sale en primera página. Dado que ya no hay contaminación visual ni catastrofe ambiental le buscan el pelo al huevo.
Por supuesto que los idiotas de siempre se horrizan y gritan desesperados. Pero que se puede esperar de ellos.
Una noticia que debería salir con todas las letras en primera plana (si verdaderamente les interesa el tema ambiental) sale en el interior del diario entre otros puntos sin recalcar la importancia de esa afirmación y como desmiente las afirmaciones de los ignorantes (y corruptos en su mayoría) dirigentes de la ACAG.
El diario Clarín en su edición del 2/12/2007 en una noticia titulada: "Cinco postales políticas de Alemania, el país que mas le interesa a Cristina" afirma:
El conflicto por las papeleras preocupa menos por lo ambiental que por su impacto en el Mercosur. Aquí hay convicción de que el Gobierno argentino no fue generoso con Uruguay para avanzar en la corrección de las asimetrías comerciales dentro del bloque, como sí lo fue Lula con Kirchner. Y comprenden el interés de Uruguay por abrir su economía a un acuerdo con EE.UU. "Los dos gobiernos tienen que preparar a sus poblaciones para recibir el fallo de la Corte de La Haya, si éste es negativo", se dijo en Berlín. Sobre la cuestión ambiental la frase de una fuente del partido Verde, los ecologistas, hoy en la oposición, es concluyente: "La planta de Botnia cumple con los estándares ambientales europeos".
Leanlo de vuelta: EL PARTIDO VERDE AFIRMA QUE LA PLANTA DE BOTNIA CUMPLE CON LOS ESTANDARES AMBIENTALES EUROPEOS.
¿No debería ser ese un titular de primera página?
La ACAG recibe dinero. ¿Yo señor? No señor. Pues entonces, ¿quien recibe? La ACAG.
Hay que reconocer que la ACAG es coherente en su inchoerencia. Cualquier cosa es motivo para su enojo. Ahora el canciller Uruguayo afirmo que la ACAG recibe dinero de la municipalidad de Gualeguaychú. Inmediatamente salieron, indignados, a desmentirlo.
Vemos el dialogo reproducido por el diario la nación:
-El canciller Gargano afirmó que la asamblea recibe dinero para cortar las rutas... -comenzó preguntando LA NACION.
-Es mentira, absoluta mentira -devolvió el asambleísta Bargas. Y sin que mediara otra pregunta, el integrante del colectivo ambiental de Gualeguaychú aceptó que se había recibido un subsidio del gobierno de Entre Ríos. "Lo que tenemos, y no hay ningún problema en decirlo, es un subsidio de la provincia", afirmó Bargas, para desmentir luego: "Niego en forma terminante que la Municipalidad de Gualeguaychú esté dando dinero a la Asamblea Ambiental".
Luego continua informando:
Así se refirió a los fondos que el gobernador Jorge Busti entregó en nombre del estado entrerriano, que consistió en una suma de $ 100.000, pagadera en cinco cuotas de $ 20.000, según se supo a principios de este mes.
La desmentida se reduce a "no recibimos de la municipalidad sino tenemos un subsidio de la provincia".
Ah!!! bueno!!! que malo el canciller uruguayo decir que reciben de la municipalidad cuando en realidad reciben de la provincia.
No se si son nabos o estan haciendo un postgrado ¿que clase de desmentida es esa?
Lo que da para pensar es que el gobierno de Entre Ríos subsidia una actividad ilegal(corte de rutas) con el dinero de todos los entrerrianos.
Un artículo del periodista Pepe Eliaschev analiza el diferendo entre Argentina y Uruguay por la planta productora de pasta de celulosa de Botnia. A pesar de que en general no coincido con muchas posturas de dicho periodista tengo que decir que el articulo es impecable. Lo transcribo a continuación:
Hipocresía
Argentina vs.Uruguay es un caso ejemplar de divorcio entre retórica y realidad. El Gobierno, que denunció como “contaminante” el sistema de blanqueado de pulpa de celulosa libre de cloro elemental.
Por Pepe Eliaschev | 25.11.2007 | 02:28
Argentina vs.Uruguay es un caso ejemplar de divorcio entre retórica y realidad. El Gobierno, que denunció como “contaminante” el sistema de blanqueado de pulpa de celulosa libre de cloro elemental (ECF, sus siglas en inglés), lo adoptó como “mejor tecnología disponible”. Más grave todavía: la Argentina acepta este modelo tecnológico-industrial como un “compromiso” con los industriales privados del ramo, a diferencia del Uruguay, que promulgó una ley en su parlamento. Episodio ciento por ciento argentino: llenarse la boca de angelicales propósitos, pero actuar en el sentido contrario.
La oblicua y sospechada multinacional Greenpeace denunció que Botnia usaría para el blanqueado de su producto una tecnología ponzoñosa, prohibida en Europa. Demandó que se usara una “única tecnología limpia”, la Totalmente Libre de Cloro (TFC, en inglés). Se empecinaron por años en negar que la tecnología de la combatida pastera en Uruguay, llamada Kraft Light (Libre de Cloro), es considerada por la Unión Europea dentro de las mejores disponibles.
Hasta hubo activistas “ambientalistas” que aceptaron que el método ECF era tan reconocido como el TFC, pero premiaban a la segunda. Así fue por años: estos activistas reiteraron que las fábricas productoras de pasta de celulosa en Uruguay deberían renunciar al método ECF y adoptar el TFC.
Kirchner dispuso finalmente lo contrario. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable dirigida por Romina Picolotti puso en vigor el Plan de Reconversión de la Industria de Celulosa y Papel (conocido como PRI-CePa) en diciembre de 2006. Lenguaje contundente: “Las pautas que se detallan en este documento están basadas en las Mejores Técnicas Disponibles en la industria de pulpa y papel establecidas por la Unión Europea”.
La Argentina, con un gobierno arrastrado y condicionado por los grupos enardecidos de Gualeguaychú, se empeña en negar la realidad y, ahora que Botnia ya se halla en producción, intentará manipular un ”monitoreo” falso.
Los elementos de referencia son evidentes, empezando por un hecho sugestivo: ¿Por qué en este anunciado monitoreo argentino a Botnia no participa el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el organismo adecuado, que preside el ingeniero Enrique Martínez? Hay quienes aseguran que Martínez fue vetado por la Casa Rosada porque su diagnóstico y recomendaciones van en contra de las posturas oficiales.
En Gualeguaychú se anunció que el monitoreo del río Uruguay servirá “para establecer que la pastera Botnia contamina el medio ambiente y de esta forma reforzar el reclamo ante la Corte Internacional de La Haya”. Fueron más explícitos aún: buscan “recolectar datos para mostrar una acción contaminante de la planta”. Método curioso: aseguran que la contaminación existe, pero necesitan encontrarle razones a tal afirmación, mirada anticientífica y política.
En Uruguay, a los ofuscados miembros de la asamblea de Gualeguaychú los llaman “cientiqueteros”: no se esfuerzan por conocer la verdad, sino por darle sustento a una postura previa, tomada como válida. Pero el problema no es la gente de Gualeguaychú: el plan es comandado por Picolotti, cuya credibilidad es casi inexistente.
Los uruguayos monitorean la llamada “línea de base del río Uruguay” desde abril de 2005, haciendo lo que recién ahora encaró la Argentina. Hay también seguimiento continuo de la concentración de gases en el aire de junio de 2006 a junio de 2007. Son hallazgos publicados, auditados y con validez internacional.
Se afirma en Uruguay, con razonabilidad, que los datos que recoja la Argentina no pueden diferir mucho porque, si así fuera, y sin autoridad internacional legitimante, se precipitaría el desprestigio internacional sobre quienes difundan otros datos. En otras palabras, el monitoreo argentino de la calidad del ambiente en torno de la planta de Botnia pretende medir lo que ya está medido, auditado y publicado.
Para un control industrial fehaciente conviene considerar dos asuntos: emisiones de la industria celulósica (comparadas con criterios admitidos en determinada región) y calidad del medio en torno del emprendimiento. Es preciso conocer esta calidad antes de que una planta se inaugure, para verificar si hay variaciones y si se pueden atribuir a ella. Se trata de comparar datos nuevos con los históricos que configuran la llamada “línea de base”, estado del ambiente previo al funcionamiento de la industria a controlar.
Si lo que hacemos los humanos impacta en el ambiente, es razonable determinar hasta dónde admitimos cambiar las condiciones originales. Pero si la Argentina carece de la facultad de medir los vertidos de la industria dado que ésta se encuentra en Uruguay (un país soberano) y no disponemos de una línea de base continua respecto de la cual comparar datos recolectados del ambiente (producto de que nuestro país resolvió unilateralmente suspender dichas tareas, alucinando con que estaríamos blanqueando a los “genocidas” uruguayos), ¿qué puede monitorear la Argentina?
La prensa argentina ha sido casi invariablemente chauvinista y ha cubierto con un nacionalismo patético el conflicto, sin encarar una tarea seria y minuciosa, sino tratando de que la posición local prevalezca, al margen de que sea compatible con los hechos de la realidad. Un diario porteño muy ligado a la Casa Rosada y de casi nula circulación, aseguró que “el objetivo del plan (de monitoreo de la calidad del río Uruguay) (…) es lograr que el centro de la estrategia gubernamental ante el conflicto de aquí en más es poder recolectar datos para mostrar una acción contaminante de la planta”. O sea, ninguna ciencia, pura política.
Medios periodísticos argentinos aseguran que antes de Botnia, el agua del río Uruguay “estaba limpia”, con lo cual contradicen informes científicos que, por ejemplo, revelan alta concentración de fósforo y problemas con las algas, ratificando denuncias de los propios vecinos sobre contaminación de Ñandubaysal por aguas servidas de Gualeguaychú y efluentes del Parque Industrial.
¿No sigue dando aún vueltas por el mundo el bochorno de la foto trucada, mostrando una planta de Botnia gigantesca sobre Ñandubaysal, presentada ante el Banco Mundial para impedir la financiación del proyecto? Era un truco elemental. Un asambleísta, Martín Alazard, no anduvo con vueltas: usarán, dijo, “todo el rigor científico”, pero, “buscando todo lo que ratifique nuestra lucha”.
La realidad no es indulgente con la Argentina: de las 10.000 plantas de celulosa en el mundo, una minoría aplica los nuevos procesos obligatorios a partir de este año: son las de Europa y la de Botnia en Uruguay. No en suelo argentino, donde se sigue blanqueando con cloro elemental. Los “ambientalistas” terminan siendo piqueteros subsidiados por el gobierno provincial, apañados por la Rosada.
Cristina Kirchner tal vez tenga ganas de adoptar un nuevo punto de partida. ¿Podrá? Será arduo: en Gualeguaychú hay terror paranoico, crecido gracias al oportunismo político del poder y a la mediocridad de la prensa. La cuestión no puede perdurar mucho más, pese a ser, sin embargo, un conflicto gravísimo con una primordial responsabilidad argentina.
Recibí por medio del boletín del ICI un muy interesante artículo de Tribuna de Periodistas titulado;
Botnia y la verdad que los medios no se atreven a contar
A continuación algunas partes destacables del mismo:
Una historia falaz de acusaciones cruzadas, violencia injustificada, desconocimiento general y prejuicios varios. No es la trama de una película de suspenso, sino los ingredientes de un culebrón que promete llevar a una escalada sin precedentes a dos países que han sido históricamente hermanos. Todo se inició por la instalación de dos plantas de celulosa en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, en el margen oriental del Río Uruguay y el consecuente desagrado de un grupo de vecinos de la ciudad de Gualeguaychú, preocupados por una posible contaminación.
Como se ha visto a través de los medios de comunicación, este conflicto ha ido aumentando a lo largo de los meses hasta llegar a límites intolerables. Ayudó a que esto sucediera la negativa a dialogar por parte de los asambleístas de Gualeguaychú, la incapacidad de "escuchar" por parte de ciertos referentes políticos, los prejuicios públicos a la hora de opinar sobre algo que se desconoce y la desinformación que han aportado algunos medios de prensa.En el presente artículo se analizarán las principales afirmaciones en relación a la eventual contaminación de las mencionadas pasteras -especialmente Botnia- y se contrastarán con la realidad y la información científico-académica recopilada.
Mitos y realidades
Desde el comienzo de este conflicto, hubo media docena de afirmaciones hechas por diversos actores que jamás se han detenido a pensar la realidad de sus propios dichos. Veámoslos uno por uno. Se dijo que:
Las pasteras se instalan en Sudamérica porque no aplican los parámetros que rigen en Europa.
Antes que nada, hay que comentar que en Finlandia hay 46 plantas de papel, 19 plantas de celulosa, 70 aserraderos y 22 plantas de tableros. Dicho esto, hay que mencionar que la importación de productos a Europa requiere de un certificado de "cuidado y prevención del medio ambiente", el cual se otorga sólo después de superar una serie de etapas más que rigurosas.
Peligrará la vida de la gente de Gualeguaychú.
El 12 de junio de 2006, expertos de la Academia Nacional de Ingeniería ofrecieron al presidente Kirchner analizar la posibilidad de que las pasteras uruguayas pudieran contaminar, estudio que realizaron pocos meses más tarde. Luego del análisis de rigor, el mencionado organismo emitió un documento donde aseguró tajantemente que "las plantas no contaminan".
Entre otras cosas, la Academia de Ingeniería aseguró:
"Los parámetros ambientales que resultarán de la operación de las plantas de pulpa están dentro de los límites terminantes de los estándares internacionales aplicables. Por lo tanto, no son esperables efectos nocivos en salud o biodiversidad, y ninguna contaminación afectará las costas o el territorio de Argentina".
Bastante tiempo antes de esta afirmación, el 10 de noviembre de 2006, el diario Infobae hizo públicos los comentarios de expertos argentinos en el mismo tema:
"Investigadores universitarios explican que los estándares exigidos por la comunidad internacional en la actualidad, no permite márgenes para emitir efluentes con altos porcentajes de cloro como se plantea con las empresas de Fray Bentos. (...) El presidente del prestigioso Instituto de Tecnología Industrial de la Argentina (INTI), Enrique Martínez, sostiene que 'las nuevas tecnologías, como las que se implementarán en Fray Bentos, hacen que las plantas de celulosa no contaminen con cloro o que el que emite sea despreciable'.
(...) Mario Feliz, docente investigador de la Universidad de La Plata también descarta un problema de magnitud en la instalación de las plantas frente a la ciudad argentina de Gualeguaychú. El científico critica la 'forma en la que se enfrentó el conflicto' y dice que 'analizamos el mundo real desde el 'ideísmo' de la filosofía adquirida en la humedad del café'".
Por otro lado, pocos saben que el gobierno uruguayo ha instalado una red de "laboratorios ambientales" compuesta por 35 centros de análisis que controlarán en tiempo real las mediciones de tierra, aire y agua de la planta de Botnia y que cuenta con la incorporación de un equipo canadiense que calibrará todas las máquinas utilizadas para asegurar que las mediciones sean certeras.
El hecho de haber seleccionado un laboratorio perteneciente al país del norte de América para efectuar los controles de equipos ha respondido a la necesidad de demostrar el alto grado de objetividad de los resultados obtenidos. En este caso Canadá actuará como actor independiente de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay y otros sectores.
Las plantas afectarán al turismo.
Tomando como ejemplo lo sucedido en Finlandia, de donde proviene Botnia, esta afirmación es infundamentada. Allí, el turismo no sólo no ha decrecido a pesar de la instalación de las pasteras, sino que se incrementa al pasar de los años.
El 20 de mayo de 2006 diario La Nación dio cuenta de "cómo es la vida junto a la mayor papelera del mundo". Un periodista de ese medio viajó a la ciudad finlandesa de Rauma y debió admitir: "el turismo interno alcanza a matizar un poco la monotonía de este pueblo pintoresco que da al mar Báltico. Los visitantes llegan en verano, casi exclusivamente, cuando el municipio organiza algunos festivales culturales. (...) Para su cultura y esparcimiento recibe una ayuda mínima de las empresas fuertes de la zona, como en este caso Botnia y UPM, firma que instaló aquí la papelera más grande del mundo".
La planta afectará la apicultura, la agricultura y la pesca.
Esto no ha sucedido en la periferia de ninguna de las pasteras ubicadas en Finlandia. Por caso, en Lappi, a 15 km de la planta de Botnia en Rauma, existe un apicultor que exporta a más de 10 países de la Unión Europea.
Será el polo pastero más grande del mundo.
El dato fue "deslizado" por diario Clarín en el año 2005 y prendió fuertemente en la sociedad a pesar de ser falaz. Existen en todo el mundo 4961 plantas de celulosa y Botnia está lejos de ser la más importante.
Botnia no brinda información.
Se realizaron 20 foros públicos para informar acerca de los avances de las pasteras, el primero de ellos fue en diciembre de 2003, con 250 asistentes. Esos encuentros fueron publicitados en diversos medios de información.No obstante intentar hacer público los avances de la construcción de su planta, Botnia ha sufrido la censura de algunos medios de Entre Ríos.
Diario La República 10-05-2007
Como hemos visto, la realidad de lo que sucede en torno a las pasteras uruguayas es totalmente diferente a lo que aseguran los asambleístas entrerrianos y lo que reflejan algunos medios interesados.
El gobernador echa com(busti)ble
Existe en esta disputa un inevitable condimento político, principal responsable de que el conflicto haya llegado a los niveles en los que se encuentra. Por un lado, ha existido la directa intervención por parte del Gobierno nacional a efectos de lograr "politizar" el tema en vista a las elecciones de octubre de 2005. Es obvio que la estrategia ha sido más que útil por la adhesión que se logró en esos días. "El problema vino después, cuando Kirchner se quiso 'despegar' de los asambleístas y no pudo. Por eso, hasta el día de hoy lo tratan de traidor", aseguró a este periódico una fuente oficial a principios de 2007. El dato es real y tomó cuerpo el pasado 30 de septiembre cuando el primer mandatario aseguró que no había "nada más que hacer, la planta está ahí, y hay que esperar a La Haya". Inmediatamente, los manifestantes reaccionaron duramente contra Kirchner y este tuvo que desmentir sus propios dichos.
Otro de los culpables políticos de este intríngulis es el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, quien utilizó a los asambleístas para sus propios proyectos y luego les soltó la mano. El mandatario provincial llegó a sostener económicamente a los activistas y dejó de hacerlo cuando ya no le convino su respaldo.No es el primer gesto de hipocresía de Busti: en el año 1991 firmó un decreto que otorgaba incentivos especiales a ciertas industrias, como las celulosas. Fuentes en estricto off the record han asegurado oportunamente que el único motivo por el cual nunca se construyó una planta de celulosa en Entre Ríos fue la elevada coima solicitada por funcionarios de esa provincia. La posible instalación de una pastera en esa provincia ha sido tan real como la noticia aparecida en el diario El Heraldo de Entre Ríos, el 16 de noviembre de 1988, que dio cuenta de ello, mal que le pese a Busti. El artículo, que aún puede conseguirse en hemerotecas, es más que elocuente: "Buenas noticias: se instala en la costa del río Uruguay fábrica de celulosa, que empleará a 1.000 personas".
Por otro lado
Es necesario destacar que Uruguay, antes de que las pasteras comenzaran a operar, hizo los trámites pertinentes ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), como exige el protocolo. El vecino país cumplió en los aspectos formales dando toda la información correspondiente a través de su delegación y la Argentina estuvo permanentemente informada de las distintas etapas que iba cumpliendo Ence, no sólo para la instalación de su planta de celulosa sino para la construcción de su puerto privado. Hay, por caso, dos documentos importantísimos que dan cuenta de ello. Uno pertenece a Alberto Fernández, quien afirmó que se ha llegado a un acuerdo con Uruguay en todos los temas vinculantes a la preservación del río Uruguay y a las plantas de celulosa Ence y Botnia. El otro es un documento que Uruguay presentó hace poco en La Haya: se trata de un acta de entendimiento que el 15 de mayo del 2002 se firmó en Paysandú entre la delegación argentina y uruguaya en la sede de la CARU, en donde se establecía la satisfacción de la delegación argentina por las explicaciones que daba Uruguay, de la calidad de la inversión que se hacía, de que la misma no perjudicaba las aguas, que no perjudicaba el medio ambiente y que, por tanto, no había ninguna razón para oponerse. Mal que le pese al gobierno argentino, nadie resiste el archivo. Lo que se escribió con la mano no puede borrarse con el codo.
Concluyendo
Como si no fuera suficiente la elocuencia de lo descrito en el presente artículo, existen sendos testimonios que dan aún más claridad al trasfondo de la cuestión. Son entrevistas realizadas a dos referentes de primer nivel a la hora de opinar sobre contaminación y pasteras.
El primero de ellos pertenece al director ejecutivo de Greenpeace para el Cono Sur, Martín Prieto y fue publicado por La Nación el 16 de mayo de 2006. Allí, Prieto aseguró que:
"Finlandia es un país que tiene un desempeño ambiental notablemente mejor que la Argentina. (...) El gobierno de Kirchner nunca tuvo agenda ambiental, nunca formó parte de sus prioridades. La cuestión ambiental termina ingresando en la agenda del Presidente por presión de la asamblea de Gualeguaychú.
(... ) el Gobierno tiene un doble discurso. Tiene un discurso hacia Uruguay, al reclamarle reglas estrictas en términos de inversiones con impacto ambiental, pero tiene una actitud absolutamente indolente a la hora de controlar a las empresas que contaminan en la Argentina, en particular la industria papelera. Buena parte de las plantas papeleras en la Argentina todavía blanquean la pasta con cloro elemental, que es lo que genera un efluente terriblemente venenoso. Es una tecnología más antigua e infinitamente más contaminante".
El segundo testimonio pertenece a Héctor Rubio, fundador de la Asamblea de Gualeguaychú, quien luego de visitar Botnia debió admitir que no contamina. La entrevista fue publicada por diario Perfil el día 19 de noviembre de 2006 y allí Rubio reconoció públicamente que abandonó "la cruzada contra las papeleras de Uruguay después de aceptar una invitación de Botnia para conocer su pastera en Finlandia".
Antes de opinar sobre el tema que sea, hay que estar informado acerca de todas las aristas que este encierra. Analizar un hecho basándose solamente en lo que dicen algunos medios o la poca información que circula, es realmente irresponsable.
Es lo que ha sucedido con el conflicto de las pasteras, el cual ha escalado niveles de confrontación inéditos gracias a la falta de rigor periodístico de algunos grupos informativos interesados.
No es un hecho menor, ya que la irresponsabilidad de unos pocos ha llevado a un enfrentamiento innecesario y casi irreversible.
Podría agregar al periodista de Canal 13 Ignacio Otero, que afirmo 'si hay olor contamina, salvo que un técnico serio diga lo contrario'. Yo pediría que él fuera serio y se informe antes de hablar. Aunque claro, le queda mas políticamente correcto estar en contra y poner cara de preocupado. Los técnicos serios ya hablarón, el olor al inicio de las operaciones es normal y estaba previsto en todos los informes, como así también en momentos de detención y puesta en marcha. Olor que es imposible practicamente que llegue a Gualeguaychú a 40 km de la planta. Y efectivamente NO hay contaminación. Otero: sos un nabo.
¿Que tal? Mucho de lo que venimos diciendo en este blog desde sus comienzos. La bola de nieve alimentada por la ignorancia y fogoneada por los periodistas "serios" creción a niveles insostenibles. La realidad mientras tanto transcurre por otro lado.
El diario La República reproduce un reportaje al presidente Uruguayo con respecto a lo acontecido en la cumbre de Chile y la inauguración de Botnia
Para que quede claro reproduciremos algunos de sus dichos mas interesantes al respecto, lejos dela sobervia e hipocresía con que se manejo el gobierno de Kirchner en este caso:
La decisión de habilitar en la noche del jueves el funcionamiento de Botnia es la culminación de un proceso que tuvo varios componentes. En primer lugar, hay que aclarar que Botnia cumplió con todos los requisitos contemplados en nuestra legislación y por eso está habilitada y, cómo es público, fue postergada su habilitación para facilitar el diálogo.
El 1º de noviembre recibí en Los Angeles una llamada del canciller español, Miguel Angel Moratinos, pidiéndome que postergara la habilitación de Botnia. En esa llamada Moratinos me propone que en el marco de la Cumbre Iberoamericana realicemos en Chile una reunión de un equipo de técnicos para avanzar y buscar salidas. Inmediatamente le respondemos que aceptamos la propuesta y postergamos la habilitación de la planta, como un nuevo gesto de buena voluntad. En cumplimiento de este compromiso, el lunes llegaron a Chile el secretario general de la Cancillería, José Luis Cancela, y la directora nacional de Medioambiente, Alicia Torres. Los dos llegaron al mediodía. La delegación argentina no llegó, recién arribó un técnico y no los dos comprometidos, y en la tardecita. Además, extrañamente, llegó con la instrucción de no reunirse.
Al otro día, el martes llegó otro técnico, pero reiteran que no tenían la disposición de reunirse.
El canciller Moratinos ante esta situación propone que se realice una reunión de cancilleres. En consulta con el canciller Reinaldo Gargano, manifestamos que no nos parecía claro el propósito de reunir los cancilleres, sobre todo pensando en avanzar, si no se había podido avanzar en el plano técnico. Así lo manifestamos, pero expresamos que nuestra disposición era ayudar al diálogo.
Finalmente, tras intensas gestiones del facilitador Yáñez Barnuevo, se concreta una reunión de los técnicos, pero no se alcanza ningún avance.
España insiste en una reunión con los cancilleres y accedemos, pero allí tampoco hay resultados positivos.
Se propone una reunión de los dos presidentes con el Rey de España, a la que también se opone Argentina. (N. de R. El mismo día, trasciende que el presidente Kirchner expresa su apoyo a una delegación de ambientalistas de Gualeguaychú que llegó a Santiago de Chile).
Ante esa situación, toda esa situación, la negativa a la reunión de los equipos técnicos durante varios días, la negativa argentina a una reunión de los dos presidentes en conjunto con el Rey de España, la falta de avances en la reunión de los cancilleres, es que entendemos que no había razón para mantener la postergación del permiso a Botnia.
Preguntado por el encuentro “tenso” en un pasillo, responde:
--Bueno, no conozco lo que estén diciendo los medios argentinos. Efectivamente hoy (por ayer) cuando me dirigía a reunirme con el Rey, en uno de los pasillos me encontré con el presidente Kirchner. El encuentro fue muy fugaz, no duró más de 20 segundos. Kirchner me dijo que "lo de anoche´´ había estado mal y yo le respondí que lo que estaba mal era el corte de los puentes y que no se hacía nada al respecto; luego cada uno siguió su camino. No hubo más que eso.
No hay doble discurso, simplemente el proceder de un gobierno soberano.
Taiana y su razonamiento:
La cancillería argentina aduce que la inaguración de Botnia es una nueva violación y que va en contra de lo dictaminado en La Haya de no aumentar el conflicto.
Vamos por partes, para hablar de "nueva" debería primero probar una anterior violación, cosa que por ahora no pudo. Estamos a la espera del fallo de La Haya.
Argentina solicito una medida cautelar que impida la construcción de la planta de celulosa aduciendo que contaminaría el medio ambiente. Perdió por goleada. No pudo demostrar esa supuesta contaminación y Uruguay puede seguir construyendo la planta.
La inaguración de la misma es simplemente una continuación de lo anterior, no es nada nuevo, es la consecuencia lógica de finalizar la construcción. Si la CIJ hubiera querido que eso no ocurriera hubiera aceptado el reclamo argentino (cosa que no hizo).
O sea no hay nada que haya hecho Uruguay que vaya en contra del fallo de La Haya. La Haya autorizo la construcción de la planta desistimando el reclamo argentino.
Ahora falta el fallo sobre la supuesta violación del tratado del Río Uruguay. Cual será el resultado, presumiblemente a favor de Uruguay, pero en todo caso de ninguna manera la CIJ va a impedir el funcionamiento de Botnia, eso es mas que claro.
El diario La República reproduce un reportaje al presidente Uruguayo con respecto a lo acontecido en la cumbre de Chile y la inauguración de Botnia
Para que quede claro reproduciremos algunos de sus dichos mas interesantes al respecto, lejos dela sobervia e hipocresía con que se manejo el gobierno de Kirchner en este caso:
La decisión de habilitar en la noche del jueves el funcionamiento de Botnia es la culminación de un proceso que tuvo varios componentes. En primer lugar, hay que aclarar que Botnia cumplió con todos los requisitos contemplados en nuestra legislación y por eso está habilitada y, cómo es público, fue postergada su habilitación para facilitar el diálogo.
El 1º de noviembre recibí en Los Angeles una llamada del canciller español, Miguel Angel Moratinos, pidiéndome que postergara la habilitación de Botnia. En esa llamada Moratinos me propone que en el marco de la Cumbre Iberoamericana realicemos en Chile una reunión de un equipo de técnicos para avanzar y buscar salidas. Inmediatamente le respondemos que aceptamos la propuesta y postergamos la habilitación de la planta, como un nuevo gesto de buena voluntad. En cumplimiento de este compromiso, el lunes llegaron a Chile el secretario general de la Cancillería, José Luis Cancela, y la directora nacional de Medioambiente, Alicia Torres. Los dos llegaron al mediodía. La delegación argentina no llegó, recién arribó un técnico y no los dos comprometidos, y en la tardecita. Además, extrañamente, llegó con la instrucción de no reunirse.
Al otro día, el martes llegó otro técnico, pero reiteran que no tenían la disposición de reunirse.
El canciller Moratinos ante esta situación propone que se realice una reunión de cancilleres. En consulta con el canciller Reinaldo Gargano, manifestamos que no nos parecía claro el propósito de reunir los cancilleres, sobre todo pensando en avanzar, si no se había podido avanzar en el plano técnico. Así lo manifestamos, pero expresamos que nuestra disposición era ayudar al diálogo.
Finalmente, tras intensas gestiones del facilitador Yáñez Barnuevo, se concreta una reunión de los técnicos, pero no se alcanza ningún avance.
España insiste en una reunión con los cancilleres y accedemos, pero allí tampoco hay resultados positivos.
Se propone una reunión de los dos presidentes con el Rey de España, a la que también se opone Argentina. (N. de R. El mismo día, trasciende que el presidente Kirchner expresa su apoyo a una delegación de ambientalistas de Gualeguaychú que llegó a Santiago de Chile).
Ante esa situación, toda esa situación, la negativa a la reunión de los equipos técnicos durante varios días, la negativa argentina a una reunión de los dos presidentes en conjunto con el Rey de España, la falta de avances en la reunión de los cancilleres, es que entendemos que no había razón para mantener la postergación del permiso a Botnia.
Preguntado por el encuentro “tenso” en un pasillo, responde:
--Bueno, no conozco lo que estén diciendo los medios argentinos. Efectivamente hoy (por ayer) cuando me dirigía a reunirme con el Rey, en uno de los pasillos me encontré con el presidente Kirchner. El encuentro fue muy fugaz, no duró más de 20 segundos. Kirchner me dijo que "lo de anoche´´ había estado mal y yo le respondí que lo que estaba mal era el corte de los puentes y que no se hacía nada al respecto; luego cada uno siguió su camino. No hubo más que eso.
No hay doble discurso, simplemente el proceder de un gobierno soberano.
Taiana y su razonamiento:
La cancillería argentina aduce que la inaguración de Botnia es una nueva violación y que va en contra de lo dictaminado en La Haya de no aumentar el conflicto.
Vamos por partes, para hablar de "nueva" debería primero probar una anterior violación, cosa que por ahora no pudo. Estamos a la espera del fallo de La Haya.
Argentina solicito una medida cautelar que impida la construcción de la planta de celulosa aduciendo que contaminaría el medio ambiente. Perdió por goleada. No pudo demostrar esa supuesta contaminación y Uruguay puede seguir construyendo la planta.
La inaguración de la misma es simplemente una continuación de lo anterior, no es nada nuevo, es la consecuencia lógica de finalizar la construcción. Si la CIJ hubiera querido que eso no ocurriera hubiera aceptado el reclamo argentino (cosa que no hizo).
O sea no hay nada que haya hecho Uruguay que vaya en contra del fallo de La Haya. La Haya autorizo la construcción de la planta desistimando el reclamo argentino.
Ahora falta el fallo sobre la supuesta violación del tratado del Río Uruguay. Cual será el resultado, presumiblemente a favor de Uruguay, pero en todo caso de ninguna manera la CIJ va a impedir el funcionamiento de Botnia, eso es mas que claro.
Tal cual veniamos anunciando en este blog, la puesta en marcha de la pastera Botnia es un hecho.
También es un hecho que la realidad es mas tozuda que las fantasías de los asambleistas.
Cumbre en Chile, Kirchner se reune en la calle con los asambleistas. Dice que sigue la "causa nacional". Y luego se enoja porque el gobierno Uruguayo autoriza la puesta en marcha de la planta.
Cristina ya lo había dicho: la planta funcionará.
Evidentemente la coherencia no es lo que caracterizo al gobierno argentino en las negociaciones.
Uruguay no tiene que pedir permiso a nadie. Ya somos bastante tolerantes y ofrecimos el monitoreo conjunto (cosa inedita) y la garantía de que si contamina se cierra. Argentina no hizo ningún gesto, nada, ni uno solo. Los cores siguen y siguen sin que el gobierno moviera un dedo. Mientras en otros lugares los corren a palos a los de la ACAG los dejan en su locura. Bueno señores a llorar a la Iglesia.
Algunos datos del comunicado de Botnia:
"Con una inversión de 1,200 millones de dólares la planta de producción de celulosa en Fray Bentos es la sexta planta de Botnia y la primera fuera de Finlandia. Tendrá una capacidad total de producción anual de un millón de toneladas de celulosa que serán exportadas a los mercado europeos y asiáticos principalmente.
La fábrica contará con una de las plantas de recuperación y tratamiento de efluentes más modernas y eficientes, que no sólo tratará sus propios efluentes, sino que se ha comprometido a tratar también aquellos de la cuidad de Fray Bentos.
La planta reutilizará, reciclará y optimizará el uso de materias primas durante todo el proceso. Incluso generará su propia energía de fuente renovable con un excedente que podría eventualmente volcarse a la red pública."
La DINAMA analizo todos los informes, pidió correcciones, se cumplieron y ahora la planta de producción de pasta de celulosa mas avanzada del mundo comenzará en breve a trabajar.
¿Que diran los fanáticos de la ACAG? Nada serio seguro, mas grititos histericos de nenes caprichosos, hasta que mamá Cristina los mande a mudar.
La primera voz sensata del gobierno Argentino viene de boca de la presidenta electa, afirmo que Botnia está alli y que si no contamina (como obviamente ya sabe) las protestas no tendrán razón de ser.
Claro que en realidad ahora mismo no tienen razón de ser, no sólo porque no esta funcionando aún la planta sino porque todos los estudios serios demuestran que es posible la convivencia sana entre la planta de producción de celulosa y un ambiente protejido.
La única demora actual para comenzar la producción proviene de la actitu razonable y madura del gobierno frenteamplista de esperar (a pedido del facilitador español) a la cumbre de chile.
El 30 de octubre de 1938 se produjo uno de los hechos más terribles y a la vez poco comentados. A raíz de lo que se trasmitía por radio, personas de Nueva York y Nueva Jersey invadieron las calles y caminos intentando escapar. Esa muchedumbre que se agolpó arrastró a otros consigo que reaccionaban por ver la desesperación de quienes pretendían escapar de los amenazantes gases venenosos, aumentando aún más el estado de pánico general. Algunos recurrían a toallas mojadas para cubrirse el rostro, mientras seguían escuchando las conmovedoras y trágicas palabras del relator.
Esto fue lo que ocurrió cuando Orson Welles narraba en tono tan dramático como realista la invasión a la tierra por los marcianos. Era la adaptación a un guión de radio de la famosa novela La Guerra de los Mundos, publicada en 1898 y su autor fue el novelista y filósofo británico Herbert G. Wells.
Lo curioso es que 60 años después de esa trasmisión, una radio de Portugal y otra de México hicieron una adaptación contemporánea de ese guión y provocaron reacciones similares en las personas.
El pasado primero de octubre en un programa de la radio CX36 [1] se anuncia y sostiene una serie de calamidades, intentando iluminar a la población para que se despierte y reaccione frente a los terribles hechos denunciados. Pero esos hechos tan terribles que se declararon no pasan de tener el mismo fundamento que el guión de radio leído por Welles en 1938. No resisten el mínimo análisis crítico. El título de la trascripción de la entrevista dice que “...Delia Villalba denuncia derrame de Botnia en el río Uruguay”. En ningún momento se aportan pruebas. Todo se basa en rumores.
Una brillante manipulación de la información, reconozco, pues parte de la base de una realidad relacionada con las pruebas de las piletas de tratamiento. Efectivamente durante las pruebas, que se realizan justamente para comprobar que todo esté correcto antes de empezar a operar, se detectó una pérdida por las juntas de unión de las placas de cemento que no estaban correctamente selladas. Pero esa pérdida fue descubierta y además se verificó el funcionamiento del sistema de control construido para detectar problemas: el líquido fue retenido y recogido hacia una cámara y de esa cámara fue bombeado a otra pileta. No existió nunca infiltración en el suelo ni mucho menos derrame hacia los cuerpos de agua cercanos. Basado en ese hecho, entonces ya se puede seguir desarrollando una lógica extraña: “Entonces, si esas piletas tienen sus derrames también es fácil de creer” que hace más de un mes se están derramando productos químicos. Hasta dice que se han tomado fotografías pero nadie las muestra, que nadie habla por miedo. Este es un típico argumento de quienes no pueden probar lo que no es verdadero, recurren al mínimo nivel de la escala de referencias: la gente tiene miedo. Cuando se les exige e insiste que demuestren lo que están denunciando, como en otros casos hasta la muerte de personas o el nacimiento de niños deformes, se llega al otro extremo de la escala: el gobierno oculta los hechos y la información. Así se llega a que la fuente de información más fidedigna a la que pueden recurrir es la vox populi, manera elegante de referirse a los rumores, los chismes, las habladurías.
Para comprobar que esta forma de pensar no fue un accidente o caso aislado, en la misma entrevista que le realiza el conductor de Contrapunto, Efraín Chury, Villalba habla de “la intoxicación a aquellos quince operarios con el gas sulfhídrico”. En esta afirmación vemos como se usa la mesura exagerada y un error. El error es que no fue gas sulfhídrico sino polvo de sulfuro de sodio. La mesura exagerada porque no cayó en el mismo nivel de fértil imaginación del periodista argentino que adjudicó nueve muertos por esta causa. Se refiere a quince operarios cuando en realidad fueron dos los que quedaron en observación durante 24 horas. Y no fue más que un accidente laboral, que no debió haber existido es cierto, pero no fue más que eso.
Cuando se consulta a la prensa y se cruza la información en el tiempo sobre datos de operarios efectivamente trabajando en la construcción de la planta de celulosa, se llega a un cálculo estimado de entre 13 y 14 millones de horas trabajadas. Si en ese período han podido usar sólo este hecho como un “accidente ambiental” pues me parece que estamos francamente exagerando, fuera de toda escala. Sin embargo este incidente fue tomado como accidente ambiental, derrame tóxico lo más usado para describirlo, y actuó como catalizador del estado de miedo de Gualeguaychú. A esa pequeña cantidad de polvo se le atribuye que horas después y viajando contra el viento, provocó la intoxicación de mujeres sobre el puente internacional, luego dolores de cabeza en otros que se levantaban de dormir a muchos kilómetros de distancia. Además era capaz de cambiar pues hacía sentir fuertes olores a Cloro que es imposible que el sulfuro de sodio lo tenga.
Luego han seguido acumulando argumentos que surgen de la mera imaginación alterada tales como la muerte y desaparición de abejas y colores en la lluvia atribuidas al funcionamiento de Botnia, cuando ni siquiera está operando. En el pináculo de la imaginación, Fritzler sostuvo que las manchas encontradas en el Río Uruguay es perfume que se tiró para no sentir, o disimular, el olor a huevo podrido.
En todo el desarrollo de la entrevista no se aporta un solo dato, una sola prueba, sólo presunciones basadas en rumores. Desde el principio, hasta el mismo final donde el periodista haciendo gala de más desinteligencia que sentido del humor se refiere al éxito alcanzado en materia de prostíbulos. Tema sobre el cual tampoco aporta nada cierto. Sólo porque él lo dice es verdad absoluta. No hace falta hacer investigación.
Vivimos en un tiempo en el que se apela a los derechos, derecho a la libertad de expresión, derecho a elegir el país que uno quiere o pretende. Pero los mismos que usan y abusan de este derecho olvidan que en la convivencia en la sociedad los deberes y la responsabilidad tienen el mismo peso que los derechos. El deber de informarse y la responsabilidad de no incurrir en mentiras sistemáticas. Han elegido, hace tiempo, la senda de la mentira pues ese camino exige menor esfuerzo.
Es tiempo de decir en los medios que los marcianos no nos están invadiendo.
Sauce, 5 de octubre de 2007.
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[1] http://www.infoalternativa.com.ar/hoy/index.php?option=com_content&task=view&id=5468&Itemid=41
Después de larga ausencia de nuevo estoy de vuelta. Seguir el conflicto por la planta de celulosa es un ejercicio interesante para ver los extremos de la estupidez humana.
El presidente de Argentina en su más lucido momento dijo a periodistas de Clarín lo que ya todos saben (menos lo que se niegan a aceptar la realidad y viven en su propia fantasía): la planta de Botnia se queda donde está.
A la Asamblea, ya sin argumentos ni razones, sólo les queda el griterío absurdo. En ese tren tacharon al presidente de traidor. Gritos y amenazas. El presidente que parece que lo dicho era una maniobra para tomar el pulso, una maniobra destinada a desgastar a este grupo de fanáticos dijo que no dijo lo que realmente dijo. O sea de desdijo. Aunque queda claro que lo único que pretende hacer es seguir la demanda en La Haya (demanda que no hay analista alguno que afirme que puede llevar a la revocación de Botnia).
Gualeguaychu mientras tanto se parece cada vez mas a Salem en 1692, ahora piden al presidente que se presenta a dar explicaciones. Es extraño que exigan explicaciones porque nunca escucharon las explicaciones técnicas que afirmaron rotundamente que la planta de producción de celulosa (a esta altura seguir aclarando que no es una papelera es bastante molesto) será amistosa con el ambiente.
Aún se esta tratando de explicar lo que llevo a la comunidad de Salem a ese delirio ¿Cuántos años llevará entender qué llevo a los asambleístas a este deliro actual que les hace ver nubes toxicas inteligentes, manchas demoníacas y traidores en todos lados?
El grado de locura de los asambleístas de Gualeguaychú llega a niveles insostenibles. Para peor apañados por funcionarios del gobierno. A raíz del anecdotico accidente producido en Botnia (accidente que no tuvo ninguna consecuencia importante) la cancillería argentina pidió en forma de protesta seguridades a Uruguay. Es como pedir seguridades para el uso de cuchillos en las casas particulares, el accidente se produjo en territorio Uruguayao y con ninguna consecuencia posible para territorio Argentino. Ninguna consecuncia mas allá de los inventos y los gritos deseperados de los asambleístas. A continuación reproduzco un editoria del diario ultimas noticias bastante acertado y luego un reportaje realizado por el ICI al Dr. Ventura.
No se debe ofrendar pretextos para la irracionalidad piquetera
Nuestra opinión
Fue nada más que un viento fuerte, que trasladó partículas de un material irritante fuera de la zona de seguridad en la que era manipulado. Pero dio lugar al malestar de una docena de obreros, ya plenamente recuperados. Se trataría de una mera anécdota de no haber ocurrido en la planta de Botnia, hecho que puede proyectar esta gélida ráfaga litoraleña hasta el verano de La Haya. Y hasta los titulares de toda la prensa argentina, especialmente si así se distrae a la gente mientras aparecen bolsas y maletines llenos de dinero en vísperas del acto electoral.
Ráfagas de viento intensas fueron la causa de que un polvo con algún grado de toxicidad volara fuera de los límites de una zona segura, provocando malestares pasajeros en una docena de trabajadores de la empresa Botnia. Solamente algunos de ellos requirieron una breve internación, y plenamente recuperados participan en estas horas de un paro reclamando mejores medidas de seguridad.
En cualquier otra circunstancia, es dudoso que este acotado episodio en el obrador de una planta en construcción pudiera dar lugar a titulares en los diarios de las dos orillas del Plata y a una protesta diplomática con algunos rasgos sorprendentes. La misma fue prontamente tramitada por el Palacio San Martín y se entregó a nuestro embajador en Argentina en la forma de una airada nota verbal, aun antes de que se diera respuesta a la previa protesta uruguaya por las amenazas terroristas de algunos piqueteros de Gualeguaychú.
El caso deviene así en una nueva demostración de la encrespada tensión que está provocando en la vecina orilla la inminencia del comienzo de las operaciones de Botnia. Y también es testimonio de la atención mediática que por tal circunstancia se proyecta sobre el tenor de lo sucedido en la planta, amplificando hasta el absurdo episodios que de otro modo no pasarían de meras anécdotas. En este caso, había 2.800 operarios trabajando en la planta y solamente un puñado de ellos -los más cercanos a la zona de seguridad en que se cargaba una tolva con sulfuro de sodio- manifestaron malestares como consecuencia de la inhalación de partículas del producto llevadas por el viento.
Pero en la vecina orilla, se habla de “nube tóxica” y se sostiene que a varios kilómetros de distancia, en territorio propio, murieron palomas y tres personas manifestaron síntomas de intoxicación.
Tal cosa resulta más imposible que improbable, habida cuenta de que la inmensa mayoría de los funcionarios de Botnia -obviamente, los inmediatamente cercanos a la fuente del escape de material químico- no experimentaron ninguna molestia. Y si las afirmaciones argentinas tienen algún valor, es el de advertir de este lado del río lo que cabe esperar en las próximas semanas, en escenarios montados en que aparecerán pájaros y peces muertos, mujeres que abortan y cánceres fulminantes atacando a tiernos escolares mientras empiezan a nacer ovejas con dos cabezas y peligrosas serpientes de celulosa. Todo un muestrario, que puede adquirir aún más virulencia si en las vísperas electorales siguen apareciendo bolsas o maletines llenos de dólares y es necesario, para el gobierno argentino, que la atención pública se vuelque para otro lado. La nota de protesta es un buen ejemplo porque incluso admite como reales las denuncias de toxicidad en territorio argentino.
Conviene, entonces, dejar bien en claro lo verdaderamente ocurrido. La tarea que se estaba desarrollando desde hace varios días es el llenado de una tolva con sulfuro de sodio, elemento químico que forma parte del “licor” que durante el proceso industrial se utiliza para blanquear las fibras forestales. La operación se llevaba a cabo en una zona acotada de la planta y los funcionarios que participaban de la misma estaban adecuadamente protegidos con una indumentaria que les protegía de cualquier agresión del producto. Los límites de la zona de seguridad estaban señalados y se prohibía su ingreso a quienes no portaran la indumentaria de protección. El trabajo se desarrolló normalmente durante varios días, pero al ocurrir vientos de una intensidad mucho mayor, partículas del producto volaron y trascendieron los límites del lugar protegido, provocando los episodios de malestar. Esta operación no va a formar parte de la rutina de la planta. Se prevé trabajar en “ciclo cerrado”, reactivando periódicamente los mismos productos sin nuevos agregados del que provocó el accidente.
Señalados estos extremos conviene advertir que en el caso también hubo una falla en los sistemas de seguridad. La mera constatación de que el viento podía diseminar el producto fuera de las zonas protegidas debió detener de inmediato la operación, previniendo los desfavorables sucesos que ahora ventila la prensa. Porque si las consecuencias fueron afortunadamente banales desde el punto de vista de la salud de los obreros, resultaron claramente muy negativos en la perspectiva del conflicto internacional, alimentando la hoguera de las diatribas argentinas contra la planta.
Porque estas aisladas ráfagas de polvo irritante -que se usa en fórmulas para curar el acné- tienen vocación de llegar a La Haya convertidas en oscura y espesa nube tóxica. Y el tema es, a todos los niveles, no ofrecer ninguna excusa a la agresiva tozudez argentina ni ningún pretexto a la irracionalidad piquetera. El empeño de todos es que la planta funcione sin agredir el medio ambiente. Y en este caso los uruguayos, que estamos muy especialmente comprometidos en ese esfuerzo, debemos exigir que nuestras propias autoridades sean rigurosas en la vigilancia de tales extremos. Porque si este conflicto algún día se termina va a ser gracias a la demostración de que la gran obra, lanzada a plena marcha, no afecta el ambiente natural.
Sulfuro de sodio en la obra de BOTNIA.
Dado el interés público surgido a raíz del accidente en BOTNIA donde se habría esparcido a unos veinte metros de distancia la sustancia química sulfuro de sodio, hemos consultado a un químico - totalmente desvinculado de todo emprendimiento - sobre este tema:
Consultado el Prof. Oscar N. Ventura, Profesor Catedrático de la Facultad de Química, Investigador Principal del Pedeciba, e Investigador Grado III del Fondo Nacional de Investigadores, nos envía las siguientes respuestas.
Si bien la toxicología y la química inorgánica no son mi área de trabajo, como Químico le puedo informar lo siguiente (van intercaladas preguntas y respuestas):
Se habla de sulfato de sodio y de sulfuro de sodio. Cuáles son las diferencias en/y los efectos que pueden ocasionar en el ser humano?
nota: la empresa estableció que es SULFURO DE SODIO.
El sulfuro de sodio (fórmula Na2S) y el sulfato de sodio (fórmula Na2SO4) son sustancias diferentes. El primero es el que se usa en el proceso Kraft, entre otros usos. El segundo no se usa, por lo cual no puede ser lo que se haya dispersado (no tendría sentido volcar sulfato de sodio en los tanques, es simplemente absurdo). El sulfuro de sodio no está listado como tóxico agudo ni por WHO ni por TRI, no tiene consenso de la EPA y no es un inhibidor de la colinesterasa. Es moderadamente tóxico para los crustáceos, levemente tóxico para peces y moluscos y altamente tóxico para insectos (en realidad sólo para la efimera). Para el ser humano puede ser altamente tóxico si se lo ingesta ya que es una base fuerte y produce quemaduras severas en las mucosas. La reacción con los jugos gástricos produce descomposición de ácido sulfídrico (H2S) que sí es altamente tóxico dentro del organismo (50 a 100 ppm en aire). El contacto con la piel produce quemaduras cáusticas y es irritante en los ojos, con inflamación y posible pérdida de tejido. La exposición a cantidades apreciables de este compuesto debería mostrar lesiones aparentes en quienes estuvieran intoxicados. Si no las hubo, implica que la concentración fue muy baja (voló poquísimo polvo). Quienes manipulen esta sustancia deben usar guantes,
túnicas y/o delantales y lentes.
¿Su olor tiene alguna similitud con el cloro o compuestos relacionados?
Ninguna. El olor a cloro es característico (Lavandina o Agua Jane en el retrete por ejemplo, o piscinas con alta cloración como desinfectante).
El sulfuro de sodio en ausencia de agua o ácidos no huele, pero normalmente está al menos en contacto con el agua atmosférica y consiguientemente tiene olor a huevos podridos por emanación de ácido sulfhídrico (técnicamente se dice olor a sulfuro). Es imposible confundir uno y otro olor.
¿cuál puede ser el área de efectos en el ser humano en caso de volar accidentalmente este producto al efectuarse cargas o descargas en un depósito?
Está contestado más arriba. No deberían ocurrir desmayos (más que por efecto sicológico) y sólo en caso que hubiera una gran concentración del producto se podrían observar lesiones en quienes lo hayan inhalado. Lesiones de contacto en la piel no protegida podrían darse sólo en contacto con una gran concentración de sustancia (de ahí que se pide que quienes lo manejen directamente estén protegidos). No produce vómitos y, de hecho, la medida médica firmemente desaconsejada en caso de ingesta es inducir vómitos. No hay que inducir vómitos. La medida principal es sacar a la gente al aire fresco y lavar con agua abundante cualquier rastro de la sustancia en piel u ojos. Como la eventual exposición ocular puede causar cambios en fondo de ojo y retina se recomienda seguimiento por 72 horas en casos que ello haya podido suceder. En casos extremos (nada que ver con este accidente) se recomienda inhalación de nitrato de amilo o nitrito de sodio intravenoso.
¿Se conoce algún antecedente de daños de sulfuro de sodio en palomas u otros animales?
No conozco ningún caso reportado de afectación a palomas u otro tipo de aves. Existe información dada arriba de afectación de otros animales
(puede verse en http://www.pesticideinfo.org/List_AquireAll.jsp?Rec_Id=PC38989).
Prima facie que la mortandad de palomas pueda asociarse con el accidente en Botnia es inconsistente con la no afectación del 98% de los obreros dentro de la fábrica, con la no afectactión de ninguno de los humanos (aduaneros) presentes en el entorno del suceso aludido (la mortandad de aves), con el hecho de que las palomas estaban presumiblemente volando ("caían" es la palabra empleada) y ese producto no puede haber alcanzado ninguna altitud digna de mención, a menos que haya habido algo así como un huracán en Fray Bentos y con la toxicidad conocida de la sustancia química de que hablamos.
Mayor información en:
Material Data Sheet: http://www.jtbaker.com/msds/englishhtml/s5042.htm
Animales afectados: http://www.pesticideinfo.org/List_AquireAll.jsp?Rec_Id=PC38989
información de prensa
ici@adinet.com.uy
Uruguay
El siguiente artículo del Dr. Mario Feliz fue extraido del servicio de prensa forestal del ICI. Es de muy agradable lectura y vale la pena, para pensar:
DUENDES EN LA FLORESTA
por Mario R. Féliz

De duendes y trasgos
muchedumbre vana
se agita y se afana
en pos de su señor
José de Esponceda
El basural encantado
Aquella Navidad de 2005 en La Floresta[1], en los aledaños del Volcadero municipal de Paraná, los vecinos habían construido un gran árbol de Navidad. Lo habían hecho convirtiendo botellas vacías y envases de leche en adornos policromos. Las luces que trepaban por los alambres del fingido follaje, le daban el toque mágico necesario. Una novedad en el paisaje atrayente, seguramente, para los curiosos seres elementales[2].